Una nueva iniciativa israelí busca recaudar $500 000 000 para acelerar la comercialización de tecnologías desarrolladas en universidades y centros médicos del país. El proyecto, denominado Israel National Biotech Innovation Center (INBI), pretende cerrar la brecha entre la investigación académica y su llegada al mercado.
La iniciativa surgió tras un año de reuniones entre decenas de altos ejecutivos y especialistas del sector biomédico de Israel y Estados Unidos. El primer paso será la creación de INBI Core, un fondo filantrópico que identificará proyectos con potencial comercial y los acompañará hasta convertirlos en empresas emergentes o licencias para compañías farmacéuticas.
El proyecto estará presidido por Samuel Moed, exresponsable de estrategia corporativa de Bristol Myers Squibb, y tendrá como directora ejecutiva a Anat Cohen-Dayag, expresidenta ejecutiva de Compugen y actual presidenta de esa compañía.
Quince instituciones académicas israelíes se han sumado como socias, entre ellas el Instituto Weizmann, la Universidad Hebrea de Jerusalén, la Universidad de Tel Aviv, el Technion y la Universidad Bar-Ilan. También participan organizaciones sanitarias y hospitales como Maccabi, Clalit, Beilinson, Sheba, Ichilov, Shaare Zedek, Rambam y Hadassah.
INBI no sustituirá a las oficinas universitarias de transferencia tecnológica. Su función será intervenir después del proceso académico habitual para identificar proyectos que puedan perderse entre la fase de investigación y la preparación comercial. A partir de ahí, buscará crear empresas o conceder licencias a compañías farmacéuticas.
La red de expertos que respalda el proyecto también pretende conectar a los nuevos emprendimientos con mentores internacionales, fuentes de financiación y empresas líderes de sus respectivos sectores. Las compañías seleccionadas podrán recibir además capital procedente del propio fondo.
Moed señaló que la iniciativa parte de la idea de que una parte importante del potencial biomédico de las instituciones israelíes sigue sin explotarse. Según explicó, el proyecto busca crear una cooperación más estable entre Israel y Estados Unidos y aprovechar modelos desarrollados en instituciones como el Broad Institute de Boston y el programa SPARK de Stanford.
La meta es reunir los $500 000 000 en un periodo de diez años. La financiación inicial dependerá principalmente de donantes filantrópicos, aunque los responsables también mantienen conversaciones con el Ministerio de Finanzas, el Ministerio de Economía y Trabajo y la Autoridad de Innovación de Israel para obtener aportes complementarios.
INBI prevé anunciar dentro de un año las primeras empresas seleccionadas. Sus responsables esperan que, una vez demostrados los primeros resultados, también se incorpore capital privado a los proyectos surgidos de la iniciativa.










