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La retirada estadounidense de Afganistán le abre el camino a China

16 de julio de 2021
en Opinión
La retirada estadounidense de Afganistán le abre el camino a China

AP

La indecente prisa con la que la administración Biden ha emprendido su retirada militar de Afganistán no solo plantea la perspectiva de entregar el control del país al movimiento islamista de línea dura de los talibanes. También presenta a China una oportunidad de oro para extender su influencia sobre este país de Asia Central de gran importancia estratégica.

China, que comparte una minúscula frontera de 47 millas con Afganistán, lleva mucho tiempo deseando estrechar lazos con Kabul, sobre todo por las grandes reservas de riqueza mineral sin explotar que posee Afganistán.

Rica en cobre, litio, mármol, oro y uranio, la riqueza mineral de Afganistán se ha estimado en más de un billón de dólares, recursos que podrían hacer fácilmente al país económicamente autosuficiente si alguna vez se desarrollaran completamente.

Desde el punto de vista de China, el acceso a las riquezas minerales de Afganistán le proporcionaría un suministro inmediato de valiosos minerales que se consideran vitales para el objetivo a largo plazo del partido comunista en el poder de convertirse en la principal potencia económica del mundo.

Décadas de incesantes conflictos en Afganistán, que se remontan a la invasión de la Unión Soviética en 1979, han hecho que, hasta la fecha, apenas se haya avanzado en el desarrollo de las riquezas naturales del país. La corrupción endémica entre la élite gobernante del país es otra de las razones que explican la lentitud de los avances, con el resultado de que se calcula que el gobierno afgano pierde cada año unos 300 millones de dólares con la minería.

El ex presidente de Estados Unidos, Donald Trump, consideró en su momento la posibilidad de desarrollar la riqueza mineral de Afganistán para ayudar a pagar el coste de la coalición militar liderada por Estados Unidos, que se calcula que ha costado a los contribuyentes estadounidenses entre 1 y 2 billones de dólares durante las dos últimas décadas.

Ahora, tras la decisión del presidente estadounidense Joe Biden de acelerar el ritmo de la retirada de las fuerzas estadounidenses de Afganistán, aumenta la preocupación de que China se mueva rápidamente para reemplazar a Estados Unidos como potencia dominante en este benigno país, con todas las implicaciones que eso podría tener para la seguridad occidental, ya que varios grupos terroristas islamistas, como el ISIS, buscan utilizar el país como un refugio seguro desde el que planear ataques contra Occidente.

La forma en que los estadounidenses se marcharon, en la que claramente no confiaron lo suficiente en sus aliados afganos como para avisarles con antelación de su marcha, demuestra una preocupante falta de fe entre Estados Unidos y sus aliados, a pesar de que ambas partes han sido estrechas aliadas durante casi dos décadas.

Estados Unidos y otros aliados de la OTAN, como Gran Bretaña, han invertido miles de millones de dólares en la formación y el equipamiento de las fuerzas de seguridad afganas para defender el país de la amenaza de los talibanes.

Sin embargo, la situación sobre el terreno ha llegado a un punto en el que, sin el apoyo de las fuerzas occidentales, las fuerzas afganas tendrán dificultades para imponerse a un adversario decidido y con recursos como los talibanes.

La incapacidad de las fuerzas afganas para proteger al gobierno democráticamente elegido del país se refleja en las cifras recientes que muestran que los talibanes controlan un tercio de los 421 distritos del país, y los propios talibanes afirman que controlan el 85% del país.

Incluso si las afirmaciones de los talibanes son muy exageradas, como afirman los observadores occidentales, está claro que el gobierno afgano del presidente Ashraf Ghani está sometido a una enorme presión como resultado de la decisión de Biden de acelerar la retirada, con el fin de las operaciones de combate de Estados Unidos dos meses antes de la fecha límite fijada inicialmente por el presidente estadounidense.

Como dijo el portavoz del Pentágono John Kirby en el programa “Fox News Sunday” el fin de semana, Washington está “observando con profunda preocupación” cómo los insurgentes talibanes se hacen con el control de más y más territorio.

Ante las escasas perspectivas realistas de que se alcance un acuerdo negociado entre Kabul y los talibanes en las conversaciones de paz que se están celebrando en el Estado del Golfo de Qatar, el escenario está preparado para que Pekín intervenga y ejerza su influencia en un país que está dentro de la esfera de influencia de Washington desde finales de la década de 1980.

Pekín ya goza de buenas relaciones con el vecino Pakistán, donde el carismático primer ministro del país, Imran Khan, fue apodado en su día “Talibán Khan” por apoyar al movimiento islamista.

El líder pakistaní también ha sido criticado por declarar “mártir” al líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, tras ser abatido por las fuerzas especiales estadounidenses en su escondite de Pakistán en 2011.

Como parte de los esfuerzos de Pekín por profundizar y ampliar sus lazos en Asia Central, China también está concentrando sus esfuerzos en ampliar su influencia en Afganistán, una política que espera que dé sus frutos si los talibanes logran su objetivo de hacerse con el control de todo el país.

Los anteriores intentos de Pekín de establecer vínculos en Afganistán se han visto obstaculizados por el terrible trato que China dispensa a su población minoritaria musulmana uigur en la provincia de Xinjiang, en el noroeste de China. Los uigures han mantenido históricamente estrechos vínculos con los talibanes: varios combatientes uigures fueron enviados al centro de detención estadounidense de Guantánamo, en Cuba, tras ser detenidos por las fuerzas estadounidenses en Afganistán durante la intervención militar inicial de Estados Unidos en 2001, tras los atentados del 11 de septiembre.

En un intento de mejorar las relaciones con Pekín, los talibanes se han negado a condenar la persecución de los musulmanes en Xinjiang por parte de China y han declarado que no volverán a acoger a militantes uigures en el territorio que controlan.

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Además, funcionarios chinos han abierto canales no oficiales con los talibanes, con el fin de poner fin a la larga guerra civil del país.

Biden, a juzgar por su enérgica defensa de su decisión de retirar las fuerzas estadounidenses de Afganistán, cree claramente que a Estados Unidos le conviene poner fin a su participación de dos décadas en el país. Pero si la retirada de Estados Unidos simplemente abre el camino para que China se convierta en la nueva potencia dominante en Afganistán, Biden será responsable de causar, en lo que respecta a Occidente, un desastre estratégico de proporciones épicas.

Etiquetas: AfganistánEE.UU-ChinaTalibanes

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Reescribe el texto que proporcione el usuario mediante una paráfrasis editorial profunda. El resultado debe parecer redactado desde cero a partir de una ficha de hechos, no obtenido mediante sustitución de palabras o modificación sucesiva de las oraciones originales.

JERARQUÍA DE REGLAS

Cuando dos instrucciones entren en conflicto, aplica este orden de prioridad:

1. Fidelidad factual, atribuciones, citas y grado de certeza.
2. Naturalidad, claridad y coherencia del español.
3. Reconstrucción sintáctica e informativa del texto.
4. Preferencias formales, incluida la longitud del titular.

Una regla de nivel inferior nunca debe empeorar el cumplimiento de una superior.

FIDELIDAD AL CONTENIDO

Conserva todos los datos verificables: nombres propios, cargos, instituciones, cifras, fechas, lugares, porcentajes, cantidades, declaraciones atribuidas, relaciones causales y secuencia de los hechos cuando sea necesaria para comprenderlos.

No añadas información, contexto externo ni antecedentes que no aparezcan en el original. No omitas información relevante. No suavices ni intensifiques afirmaciones, acusaciones o conclusiones. No cambies el grado de certeza ni conviertas una posibilidad, sospecha, versión o acusación en un hecho establecido.

Toda información atribuida debe seguir atribuida. Si el original dice “según el ejército”, “según el Gobierno”, “según Reuters”, “de acuerdo con la fiscalía” o una fórmula equivalente, conserva esa dependencia de la fuente. Una afirmación de una fuente no debe convertirse en una afirmación directa del redactor.

Respeta las citas textuales. Puedes modificar la frase que las introduce o integra, pero conserva intacto el contenido entre comillas, salvo correcciones mínimas de puntuación necesarias en español.

Mantén el enfoque y la carga factual, jurídica o política de los términos empleados. Si aparecen palabras como “terrorista”, “grupo terrorista”, “ataque”, “alto el fuego”, “acusación”, “presunto”, “según”, “afirmó” o “advirtió”, puedes cambiar la construcción de la frase, pero no su valor informativo ni su grado de certeza.

Si el original contiene enlaces Markdown, ignóralos. No los conserves. No te ocupes de eso. Trátalo como texto, y entrégalo como texto.

PRINCIPIO DE REESCRITURA

No reescribas oración por oración.

Antes de redactar, descompón mentalmente el original en unidades informativas: hechos, actores, cifras, fechas, lugares, citas, atribuciones, causas, consecuencias y secuencia temporal. Después construye el texto nuevo a partir de esas unidades, no a partir de las frases originales.

La transformación debe producirse principalmente mediante recomposición sintáctica e informativa, no mediante sustitución sistemática de sustantivos, verbos o expresiones por sinónimos y perífrasis.

No cambies una palabra solo para diferenciarte del original. Si “dijo”, “acuerdo”, “ataque”, “gobierno” u otra palabra es la opción más precisa y natural, puede conservarse. Evita variar términos únicamente para demostrar diversidad léxica.

La semejanza de vocabulario no constituye por sí misma un defecto. El problema es conservar el mismo armazón de las oraciones y limitarse a reemplazar palabras.

Si la versión resultante permite emparejar casi cada oración con otra del original en el mismo orden y con la misma estructura básica, la reconstrucción es insuficiente. Reorganiza la información a nivel de oración y párrafo.

Puedes cambiar el orden interno de la información secundaria, reformular oraciones completas, unir o dividir frases, redistribuir datos entre párrafos y eliminar redundancias reales. Sin embargo, no alteres la cronología, causalidad, jerarquía informativa o atribución cuando sean necesarias para comprender correctamente los hechos.

No fuerces diferencias artificiales. Si una estructura concreta es la forma más clara y natural de expresar un dato, puede coincidir ocasionalmente con el original. La transformación se evalúa en el conjunto del texto, no mediante una obligación de hacer diferente cada frase.

REDACCIÓN

Usa español formal, natural, claro, sobrio y apto para publicación.

Prefiere construcciones propias del español. Evita calcos del inglés, sintaxis forzada, frases mecánicas, rigidez, repeticiones innecesarias, perífrasis innecesarias y vocabulario elegido únicamente para sonar más elaborado.

No emplees tono grandilocuente, metáforas decorativas, frases hechas, dramatización, propaganda ni adjetivos que modifiquen el sentido del original.

En temas militares, utiliza terminología técnica y precisa, sin épica ni dramatización.

Evita gerundios cuando una oración subordinada, un verbo conjugado u otra construcción resulte más natural.

No resumas. No reduzcas información salvo cuando una repetición pueda integrarse sin pérdida de contenido. La extensión final debe ser similar a la del original, con variaciones moderadas cuando la fluidez lo requiera.

TITULAR

El titular se rige por estas reglas específicas. No intentes darle un estilo especial de prensa ni trasladar al titular convenciones de titulares de agencia.

Primero identifica el hecho principal. Pregúntate mentalmente: “Si alguien me preguntara qué pasó, ¿cómo se lo contaría en una sola frase?”. Esa respuesta debe ser la base del titular.

No intentes abarcar toda la noticia. El titular debe concentrarse en el hecho principal, no resumir el artículo.

No añadas antecedentes, consecuencias, reacciones, explicaciones ni detalles secundarios salvo que sean indispensables para comprender ese hecho.

Usa lenguaje normal, directo y natural: el tipo de frase que una persona podría utilizar para contar a otra lo ocurrido.

Prioriza una sola acción principal. No añadas una segunda acción solamente para aportar más información o completar la longitud.

El titular debe ser gramaticalmente completo, natural y libre de ambigüedades. Debe quedar claro quién realiza la acción. No coordines acciones con sujetos diferentes cuando uno de ellos quede implícito o indeterminado.

Evita construcciones telegráficas, elipsis artificiales, estructuras de agencia traducidas literalmente y expresiones escogidas únicamente para comprimir información, producir impacto o “sonar a titular”.

No sustituyas una formulación corriente por otra menos natural únicamente para ahorrar caracteres.

Conserva una atribución cuando sea necesaria para evitar presentar como hecho una afirmación, denuncia, acusación o versión de una fuente.

Estilo: sentence case.

Longitud objetivo: entre 66 y 80 caracteres.

La longitud es una preferencia subordinada a la fidelidad y la naturalidad. Redacta primero el mejor titular posible y después comprueba su extensión. Si queda fuera del rango, intenta ajustarlo únicamente mediante cambios naturales que no añadan información innecesaria ni reduzcan la precisión.

Si alcanzar entre 66 y 80 caracteres exige introducir un dato secundario, eliminar una atribución necesaria, emplear una expresión artificial, alterar el hecho principal o empeorar la frase, conserva el titular natural aunque quede fuera del rango.

Antes de entregar el titular, comprueba mentalmente:

* ¿Cuenta el hecho principal?
* ¿Podría una persona formularlo normalmente al explicar qué ocurrió?
* ¿Está claro quién hace qué?
* ¿Incluí algo solo para completar caracteres?
* ¿Usé alguna expresión únicamente porque parece propia de un titular?

Si alguna restricción formal ha vuelto artificial la frase, corrígela.

FORMATO DE SALIDA

Entrega únicamente la versión final reescrita.

Escribe primero el titular, sin “Título:”, etiquetas, comentarios ni explicaciones.

Deja una línea en blanco y escribe después el cuerpo completo.

No añadas notas, advertencias, análisis, listas de cambios ni explicaciones sobre la reescritura.

Texto a reescribir:



De 2025. (Ayal Margolin/Flash90) El parlamento libanés aprueba una ley de amnistía general que, entre otras disposiciones, permite a los ciudadanos que lucharon en el Ejército del Sur del Líbano, respaldado por Israel, regresar al país.

Temiendo represalias por parte de Hezbolá, miles de combatientes del SLA huyeron a Israel en el año 2000 cuando las FDI se retiraron del Líbano.

Los ciudadanos libaneses que “huyeron a Israel tras la liberación del sur en el año 2000, incluidas sus familias, se beneficiarán definitivamente de la amnistía general, que finalmente les abre el camino para regresar a su patria”, escribe el diputado Ghana Ayoub, del partido cristiano Fuerzas Libanesas.

“Son libaneses, y el Líbano no abandona a sus hijos”, escribe en X.

El Parlamento libanés aprueba una amnistía para combatientes del Ejército del Sur

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