De los aproximadamente 7,3 millones de israelíes con derecho a participar en las elecciones de la próxima semana, unos 810.000 residen en el extranjero. Los otros 6,5 millones viven en Israel, de acuerdo con las cifras de la Oficina Central de Estadística. Desde los comicios a la Knéset de noviembre de 2022, el número de personas con derecho a voto residentes en el país aumentó en alrededor de 333.000, lo que representa un crecimiento del 5,4 %.
Entre las grandes ciudades, Bat Yam tiene la mayor proporción de habitantes habilitados para votar, con el 79,5 %. Le siguen Tel Aviv-Jaffa, con el 77,4 %, y Ramat Gan, con el 77,2 %. En el extremo opuesto está Jerusalén, donde únicamente el 39,2 % de los residentes tiene derecho a voto. Beit Shemesh alcanza el 47,1 % y Bnei Brak el 50,4 %.
La composición demográfica contribuye a explicar estas diferencias. Jerusalén, Beit Shemesh y Bnei Brak tienen numerosas comunidades haredíes, caracterizadas por una población de menor edad. Por ello, una parte comparativamente mayor de sus habitantes todavía no alcanza la edad necesaria para votar.
En el conjunto del electorado que vive en Israel, los judíos representan el 77 %, incluidos los haredíes, que constituyen el 10,5 % del total. Los árabes israelíes reúnen el 18 % y el 5 % restante figura en la categoría “otros”.
En cuanto a la distribución por edades, el 15,1 % de las personas con derecho a voto tiene entre 18 y 24 años, mientras que el 26,3 % tiene 60 años o más.










