Ayelet Shaked anunció este domingo que no se presentará en las próximas elecciones, tras varias semanas de especulaciones sobre un posible regreso a la política. Aun así, se espera que se incorpore al Likud, acumule la antigüedad necesaria dentro del partido y busque un lugar en su lista electoral en unas elecciones posteriores.
Shaked explicó que había esperado un cambio en el sistema político después de la masacre del 7 de octubre, pero considera que la próxima campaña volverá a desarrollarse bajo las mismas dinámicas de bloques enfrentados y vetos políticos.
También señaló que le preocupa la posibilidad de que Israel vuelva a entrar en rondas electorales consecutivas. Mencionó en ese contexto a su hijo, que es oficial, y a su hija, que se prepara para incorporarse a un servicio que describió como significativo.
Según Shaked, Israel necesita un gobierno amplio que reúna fuerzas de distintos sectores políticos para afrontar los desafíos de seguridad, diplomacia y economía. Añadió que considera necesario un gobierno que atraviese la división entre bloques, aunque no cree que sea posible formarlo bajo el sistema electoral actual.
La exministra también se dirigió a quienes le habían pedido que regresara a la política. Dijo que no encontró una vía realista para representarlos de manera adecuada y que, de haberla encontrado, habría aceptado volver.
Su decisión llega después de conversaciones con varias figuras políticas. El mes pasado, Shaked habló con Benny Gantz sobre una posible candidatura conjunta, pero ambos no resolvieron sus diferencias sobre quién encabezaría la lista. Gantz no estaba dispuesto a ceder el primer puesto.
Shaked también mantuvo contactos con figuras del Sionismo Religioso dentro de los intentos por formar un posible tercer bloque. Parte de esas conversaciones se centró en una mayor unificación para evitar la pérdida de votos en partidos que no superen el umbral electoral.










