El exprimer ministro, Naftali Bennett, emitió este miércoles un comunicado inusual anunciando que se dirigía a la Knéset con el objetivo de combatir la legislación de la ley de reclutamiento militar. Sin embargo, una rápida verificación reveló que el movimiento de Bennett fue en vano: su anuncio se publicó después de que el debate de la ley en la comisión correspondiente ya hubiera concluido, dejando su llegada al parlamento sin ningún impacto práctico.
En el comunicado difundido por la oficina de Bennett, se afirmó que su intención era “frenar al gobierno saliente en sus últimos momentos antes de legislar la ley de la evasión”. El texto añadió que la iniciativa surgía “en medio de los intentos desesperados de Netanyahu por presionar a los miembros de la coalición para que traicionen a los soldados de las FDI y a su propia conciencia”.
El propio Bennett fue citado en el comunicado lanzando un duro ataque: “No permitiremos que abandonen a los soldados de las FDI. Nosotros protegeremos a los soldados. La alianza de los que sirven derrotará a la alianza de los evasores”. Ante esto, el presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores y Defensa, el diputado Boaz Bismuth, se burló de él públicamente: “Buenos días, Bennett. El debate terminó hace dos horas. El día de las elecciones ponte el despertador, aunque dudo que eso te sirva de algo”.
La postura del gobierno sobre el reclutamiento y la extensión del servicio
Durante la sesión de hoy, el secretario del Gobierno, Yossi Fuchs, afirmó que el ejecutivo está decidido a aprobar la ley de reclutamiento en segunda y tercera lectura, junto con la extensión del servicio militar obligatorio a 36 meses:
“Creemos firmemente que la finalización de estas dos leyes, las cuales planeamos aprobar juntas en segunda y tercera lectura, conducirá a un incremento mucho más significativo en el reclutamiento de haredíes, ya que, como pueden ver, el aumento actual sigue siendo muy moderado”.