El plan anunciado por el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, para establecer 40 nuevas comunidades y asentar a un millón de judíos en el Néguev y Galilea provocó críticas de dirigentes y activistas árabes en Israel y recibió amplia cobertura en medios árabes de la región.
Yousef Jabareen, presidente de Hadash, calificó la iniciativa de apartheid. “Si leyeras un plan similar de un ministro en Europa, y en lugar de hablar de comunidades árabes hablara de residentes judíos, ¿qué dirías? Que era un plan racista y antisemita”, afirmó.
Yousef Ibrahim, miembro del buró político del movimiento Abnaa al-Balad, sostuvo en la red Al-Jarmaq que la respuesta al proyecto requiere una mayor participación política de la población árabe. “Nuestro problema es que no estudiamos a fondo a nuestros oponentes”, dijo, antes de pedir una “recalibración de la brújula” respecto de las elecciones.
Ibrahim describió la iniciativa como parte de “proyectos de asentamiento y judaización” y llamó al público árabe a “asumir la responsabilidad hacia las masas de nuestro pueblo” mediante la participación electoral.
La escritora y activista política Nivin Abu Rahmoun rechazó que el anuncio pueda explicarse únicamente como propaganda de campaña. Lo vinculó con el llamado “Plan Decisivo” y con una política destinada, según ella, a modificar la realidad demográfica y geográfica del Néguev y Galilea mediante el fortalecimiento de las comunidades judías. Considerar el anuncio solo como una maniobra electoral, afirmó, “ignora el panorama más amplio y peligroso”.
La controversia también fue recogida por medios árabes fuera de Israel. El canal saudí Al-Hadath describió la propuesta como un “mensaje escalatorio antes de las elecciones” y destacó además las declaraciones de Smotrich sobre cambios legislativos en instituciones públicas.
Smotrich ha planteado apartar de esas instituciones a elementos que define como antisionistas y postsionistas y sustituirlos por “buenas personas que entiendan el desafío de judaizar el Néguev y Galilea, mediante legislación”.
Al-Quds Al-Arabi señaló que la iniciativa había provocado condenas en ámbitos árabes, islámicos y europeos y situó sus antecedentes en planes surgidos durante la década de 1990 y retomados posteriormente por etapas.
Las críticas más duras aparecieron en un editorial de Al-Ittihad, periódico vinculado a Hadash, que acusó a Smotrich de declarar “una nueva guerra contra los ciudadanos árabe-palestinos en Galilea y Néguev”.
“Este ministro racista, y personas como él, aprovechan cada oportunidad y cada minuto para avanzar no solo en planes dispersos de asentamientos, sino en todo un proyecto integral de limpieza étnica”, sostuvo el editorial, que rechazó considerar la iniciativa como una simple amenaza electoral y la presentó como el anuncio de futuras medidas.
El periódico también calificó el plan como “una amenaza real, directa y tangible para cada ciudad, pueblo y pueblo árabe” y llamó a la población árabe a responder en las urnas.
“El primer paso para repeler y romper esta campaña declarada de guerra violenta [..] es derrocar al gobierno, empezando por las próximas elecciones, en las que las masas árabes deben poner todo su peso en enviar a estos fascistas al basurero de la historia”, concluyó el editorial.










