Tras meses de informaciones no confirmadas en los medios de comunicación, el exembajador ante la ONU, Gilad Erdan, declaró a Radio 103FM que está considerando la posibilidad de fundar un nuevo partido político para competir con el Likud y afirmó que se ve a sí mismo como un posible primer ministro una vez que Benjamin Netanyahu abandone la política.
«El objetivo es establecer un nuevo partido. Quiero liderar y dirigir ese proyecto, y estoy analizando si es políticamente viable», afirmó Erdan, miembro del Likud desde hace muchos años, que fue diputado y ministro en los gobiernos de Netanyahu durante décadas.
«En la era posterior a Netanyahu, me veo como candidato a primer ministro. Sé lo que Israel necesita. Si me sintiera cómodo con lo que ocurre en el Likud, retomaría la actividad política dentro del partido», añadió.
Erdan ha sido mencionado en informes sobre la posible formación de un nuevo partido, denominado provisionalmente «Likud B», cuyo objetivo sería crear una alternativa más institucional al partido gobernante y rechazar algunos de los elementos más extremistas asociados al actual Likud de Netanyahu.
Según los informes, en esta iniciativa participan figuras actuales y antiguas del Likud que han mantenido tensiones con Netanyahu, entre ellas el diputado Yuli Edelstein, quien presidió la Comisión de Asuntos Exteriores y Defensa de la Knéset antes de ser destituido por la coalición el año pasado por bloquear el proyecto de ley que eximía del servicio militar a estudiantes haredíes de yeshivá, y la viceministra de Asuntos Exteriores, Sharren Haskel, quien también se ha opuesto a dicha legislación.
En una conversación reciente con nosotros, una fuente política conocedora de las conversaciones para la formación del nuevo partido afirmó que este busca crear una coalición sionista centrada en la recuperación económica, la seguridad y los asentamientos, que podría «frenar a los extremistas» e incluir también a sectores centristas. El nuevo partido también apoyaría una reforma judicial sin la «confrontación política» inherente al enfoque impulsado por el ministro de Justicia, Yariv Levin.
El nuevo partido estaría dispuesto a colaborar con el exprimer ministro Naftali Bennett y con el presidente de Yashar, Gadi Eisenkot, pero no con Yair Golan, del partido Los Demócratas, quien, según la fuente, «no es sionista». La misma fuente añadió que sus integrantes también estarían dispuestos a cooperar con Netanyahu e incluso con figuras como Bezalel Smotrich e Itamar Ben Gvir.
Según explicó la fuente, esta disposición se basa en la evaluación de que podrían moderar sus posturas más radicales al asumir el papel de árbitro político que actualmente desempeñan los partidos haredíes, a los que no desean incluir en una coalición.
«Si ni la coalición ni la oposición pueden formar gobierno sin nosotros, entonces podremos obligarlos a sentarse juntos», afirmó la fuente, que calificó al Likud de Netanyahu como un partido «centrado en la personalidad» más que en los valores.
Otra fuente, que habló con nosotros el mes pasado, indicó que las negociaciones para la creación del nuevo partido probablemente se acelerarían tras el anuncio realizado ese mismo mes de que Bennett y el líder de la oposición, Yair Lapid, habían formado una lista unificada para las próximas elecciones.