El primer ministro Benjamín Netanyahu afirmó el jueves que la principal tarea pendiente de Israel es derrocar al régimen iraní y aseguró que ese objetivo se encuentra “al alcance de la mano” debido al debilitamiento de Teherán.
“En la actualidad, el régimen se tambalea. Se encuentra más débil que nunca. Lucha por su supervivencia”, declaró durante un brindis de Rosh Hashaná ante el Foro del Estado Mayor de las FDI en Tel Aviv.
Netanyahu atribuyó ese deterioro a las operaciones militares israelíes desarrolladas desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. “Confío en nuestra capacidad para eliminar esta amenaza de una vez por todas, en otras palabras, para derrocar a este régimen”, afirmó. “Esa es la misión central que aún tenemos por delante, pero ya está cerca. No resulta imposible. Se encuentra a nuestro alcance”.
El mandatario sostuvo además que la capacidad militar de Israel ha disuadido a sus adversarios de atacarlo directamente. “Conocen nuestra fuerza, la contundencia de nuestros golpes y nuestra determinación”, señaló antes de advertir: “No se metan con nosotros”.
El ministro de Defensa, Israel Katz, elevó ese mismo día las amenazas contra Teherán y advirtió que, si Irán ataca a Israel, las FDI golpearán toda la infraestructura del régimen, incluida la energética.
La advertencia se produjo en medio de nuevas tensiones por el sur del Líbano, donde las FDI anunciaron la demolición de una instalación subterránea estratégica de Hezbolá situada bajo la cordillera de Ali Taher. Irán había advertido a Estados Unidos que respondería con contundencia ante una ofensiva israelí en esa zona.
Israel también sigue con preocupación los intentos de la Fuerza Quds iraní y de Hamás de organizar ataques contra israelíes en el extranjero, ante el temor de que busquen aprovechar las próximas festividades judías y el aniversario del 7 de octubre para ejecutar una operación de gran impacto.
La escalada coincide con nuevos enfrentamientos entre Estados Unidos e Irán. El vicepresidente estadounidense, J. D. Vance, afirmó que Washington no retomará las negociaciones con Teherán mientras continúen los ataques contra buques comerciales en el estrecho de Ormuz.
“No mantenemos conversaciones con los iraníes, y no dialogaremos con ellos a menos que dejen de disparar contra el transporte marítimo comercial”, declaró Vance. También vinculó la duración de las hostilidades a la libertad de navegación en el estrecho y sostuvo que el flujo de petróleo por esa vía se acerca a los niveles previos al conflicto.
Washington acompaña la presión militar con una campaña económica destinada a restringir las exportaciones de petróleo iraní y ampliar las sanciones contra sus socios comerciales. Funcionarios estadounidenses han advertido que esa estrategia podría provocar en las próximas semanas o meses un punto de inflexión para la economía de Irán.










