Benjamin Netanyahu pidió a los votantes que apoyen al Likud y no repartan sus votos entre partidos pequeños que podrían quedar por debajo del umbral electoral del 3,25% en las elecciones de octubre. El primer ministro israelí considera que esa división podría hacer que la actual coalición pierda el poder.
“Esta elección se decidirá por cada voto. No malgastes tu voto en partidos pequeños que quizá no superen el umbral y lleven a la izquierda al poder. No malgastes votos. Mantén la derecha. Votad por Likud”, escribió Netanyahu en hebreo en redes sociales.
Netanyahu recurrió a las elecciones generales de 1992 para advertir sobre las consecuencias de una derecha fragmentada. A su juicio, las divisiones protagonizadas por dirigentes enfrentados con Yitzhak Shamir, entonces primer ministro del Likud, facilitaron la victoria de la izquierda y desembocaron posteriormente en los Acuerdos de Oslo.
“Pagamos con miles y miles de ciudadanos asesinados y miles de víctimas, y seguimos lidiando con este problema hoy, todo derivado de ese error, cuando partidos escindidos de derechas se desprendieron y derribaron al gobierno de derechas. Ahora, ¿vamos a cometer este error otra vez?”, declaró.
También sostuvo que un triunfo de las fuerzas contrarias a su gobierno conduciría a Israel a un “régimen fascista”. Aseguró que ese eventual gobierno restringiría la libertad de expresión, podría “cerrar internet” y clausuraría el Canal 14, vinculado a posiciones favorables a Netanyahu.
Su mensaje llegó un día antes del lanzamiento previsto de un partido encabezado por el exgeneral Ofer Winter. La nueva candidatura podría captar votos y restar respaldo a los partidos que forman la actual coalición.
Otro competidor en ese espacio es Yoseph Haddad, activista e influencer de la comunidad árabe, que registró su propia formación con el nombre Brave Israel.
A ellos se añaden partidos impulsados por políticos nacionalistas que se alejaron del Likud y buscan atraer a parte de sus votantes. Entre esas formaciones están Israel First, de Sharren Haskel; Unity, de Yuli Edelstein y Gilad Erdan; y Zionist Home-The Reservists, de Yoaz Hendel y Chili Tropper. Las proyecciones mencionadas colocan a estos partidos por debajo del mínimo necesario para entrar en la Knéset si compiten por separado.
Una encuesta de la cadena pública Kan mostró un escenario diferente para el partido de Winter, que sí tendría opciones de superar el umbral electoral. El sondeo asignó 22 escaños al Likud, diez menos de los 32 que posee actualmente, mientras que Gadi Eisenkot alcanzaría 24.
En esa misma medición, el bloque sionista contrario a Netanyahu sumaría alrededor de 58 escaños y los partidos que integran actualmente su coalición llegarían a unos 52. La mayoría de los puestos restantes de la Knéset, compuesta por 120 miembros, corresponderían a los partidos árabes.










