Benjamin Netanyahu aprovechó la presentación de seis candidatos reservados del Likud para colocar dos asuntos en el centro de su campaña: la composición del próximo gobierno y la confrontación con Irán.
El acto se celebró en el Hotel Orient de Jerusalén, pocas horas antes de que venciera el plazo para registrar las listas ante el Comité Central de Elecciones. Allí, Netanyahu presentó a Jacob Bordugo, David Peter, Eli Goldschmidt, Elisha Madan, Talik Gvili e Itzik Bonzel como sus incorporaciones personales a la lista del partido.
Bordugo es comentarista de Channel 14. Peter es abogado y ha representado en distintas ocasiones al primer ministro y al gobierno. Goldschmidt fue diputado laborista, Madan es reservista y Gvili y Bonzel son familiares de víctimas.
La presentación dejó fuera a Amir Avivi, general de brigada retirado cuyo nombre había sido anunciado por Netanyahu ese mismo día. Medios en hebreo señalaron que Avivi decidió renunciar al puesto reservado que se le había ofrecido para que el diputado Avichay Buaron pudiera conservar un lugar en la lista. El Likud no había confirmado formalmente ese cambio.
En el plano electoral, Netanyahu volvió a plantear los comicios del 27 de octubre como una elección entre un gobierno nacional fuerte y una coalición de izquierda apoyada por partidos árabes.
La parte más contundente de su discurso estuvo dedicada a Irán. Netanyahu sostuvo que su gobierno había alterado el equilibrio de poder en Medio Oriente y debilitado al eje iraní, pero afirmó que todavía quedaba por cumplir un objetivo mayor: derrotar al régimen de Teherán.
También utilizó ese punto para atacar a Gadi Eisenkot, a quien acusó de haber defendido una retirada de Gaza durante la guerra. Con ello, vinculó la disputa electoral interna con su argumento de que el próximo gobierno deberá continuar una política de confrontación militar y estratégica frente a Irán.










