El diputado del Likud Shabtai Katz presentó este martes una solicitud urgente al presidente de la Comisión Electoral del partido, el juez Yaakov Neeman, para que se vuelvan a cotejar y verificar los resultados oficiales de las primarias de 2026.
La petición se produjo tras detectarse irregularidades al comparar una muestra de actas y resúmenes de votación de varios centros electorales con los resultados oficiales y el archivo publicado por el Likud. La revisión mostró diferencias importantes en la cantidad de votos asignados a distintos candidatos.
En algunos casos, las discrepancias son de decenas de votos, mientras que en otros se acercan o superan los cien votos por candidato en una sola mesa. Solo las diferencias encontradas en la muestra suman ya varios centenares de votos, una cifra que podría tener especial importancia allí donde el margen entre candidatos fue estrecho.
Katz pidió a la Comisión Electoral y a la administración del Likud una auditoría externa completa para preservar la integridad de las elecciones y la confianza de los afiliados. La revisión que reclama tendría tres niveles: el recuento físico mediante las llamadas “hojas de cinco”, la comprobación de los datos originales de las actas y su comparación con la información incorporada finalmente al archivo oficial de Excel.
Uno de los casos más destacados apareció en Daliyat al-Karmel. La revisión indicó que Zeev Elkin obtuvo 130 votos, aunque en el formulario figuraban solo 26, lo que supone una diferencia de 104 votos.
También se encontraron discrepancias en Jerusalén. En la mesa número 25 figuraban 145 votos para Amir Ohana, mientras que la comprobación arrojó 83. En esa misma mesa se detectaron diferencias que afectaban a Yariv Levin, Boaz Bismuth, Ofir Katz, Idit Silman, Amit Halevi, Eli Cohen, Tally Gotliv, Almog Cohen, Dudi Amsalem, Miki Zohar, Avichai Boaron y May Golan. A estos candidatos se les habían asignado decenas de votos más de los obtenidos según la revisión.
Las diferencias, sin embargo, no benefician siempre a los mismos candidatos. En la mesa número 5 de Jerusalén se hallaron casos en los que se habían descontado votos a Ohana, Amsalem, Bismuth, Barkat y Gotliv. Esta circunstancia abre la posibilidad de que las discrepancias sean consecuencia de errores humanos cometidos al introducir los datos y no necesariamente de una acción deliberada, aunque mantiene las dudas sobre la fiabilidad del resultado final.
También aparecieron diferencias en otras ciudades. En Modiín, Amichai Chikli obtuvo 94 votos, pero el resultado registrado le atribuía solo tres, con una diferencia de 91 votos en una mesa. En Lod ocurrió algo similar con Shabtai Katz: la revisión le otorgó 90 votos en la mesa número 5, mientras que el formulario reflejaba únicamente uno.
Ante estas discrepancias, Katz sostuvo que no es suficiente comprobar la información ya cargada en el sistema. Solicitó que una empresa externa revise desde el inicio los registros físicos y los contraste con los datos informatizados.
Tally Gotliv se sumó a la petición y reclamó que se corrijan sus resultados. Aseguró que la revisión de aproximadamente un tercio de las mesas mostró que faltan 249 votos en su recuento.
Katz pidió además una respuesta oficial inmediata. Señaló que la comprobación es necesaria para proteger los principios de legalidad y democracia que defiende el Likud y evitar que una eventual alteración de los resultados afecte de forma irreversible la representación de la voluntad de los votantes.










