Cambio significativo en la frontera norte: Israel retiró sus fuerzas de parte de la franja de seguridad en el sur del Líbano, según reveló hoy jueves una fuente oficial del Departamento de Estado de Estados Unidos en una conversación con Reuters.
La medida, que llega en un momento especialmente delicado y tras una mediación estadounidense, busca transmitir un mensaje directo al Gobierno de Beirut y poner a prueba su disposición a asumir la responsabilidad de seguridad sobre el terreno. Sin embargo, en el estamento de seguridad y en el nivel político aclaran que no se trata de una retirada total, sino de parte de un plan estructurado y controlado.
Israel retiró fuerzas de parte de la franja de seguridad en el sur del Líbano como parte de un mecanismo limitado, mediado por Estados Unidos, para probar la capacidad del Ejército libanés de asumir responsabilidad sobre el terreno.
Un proyecto piloto bajo supervisión israelí
Se trata de un mecanismo acordado en conversaciones entre Israel y el Líbano mucho antes de la firma del acuerdo entre Estados Unidos e Irán, y sin relación alguna con este. De hecho, la idea fue planteada por primera vez por el exministro Ron Dermer en una reunión del gabinete restringido.
La esencia del planteamiento consiste en crear un proyecto piloto en una zona relativamente pequeña que ya fue despejada de la presencia de Hezbolá. En ella entrará el Ejército libanés, con el fin de comprobar si puede mantener la zona libre de actividad terrorista y de presencia de Hezbolá durante un periodo prolongado. Solo si el proyecto piloto tiene éxito, se ampliará de forma gradual.
Según un informe de la agencia Reuters, el plan en estudio incluye el traspaso de la responsabilidad de seguridad sobre parte de las zonas del sur del Líbano a fuerzas del Ejército libanés, después de que sus efectivos se sometan a exhaustivas verificaciones de antecedentes y a entrenamientos amplios en Estados Unidos. El objetivo del entrenamiento y del proceso de selección es garantizar que esos soldados libaneses no estén vinculados a la organización terrorista Hezbolá. Junto con su ingreso en la zona, se prevé que Israel mantenga fuerzas militares en el área de separación para ejercer supervisión, control y mando estrecho.
Oposición en el estamento de seguridad
A pesar del avance de los contactos en el nivel político, dentro del estamento de seguridad se escucha oposición a la medida. Fuentes de seguridad consideran que cualquier mecanismo futuro en el sur del Líbano debe basarse exclusivamente en la cooperación entre Israel y Estados Unidos, sin depender de otros actores internacionales. Según esas fuentes, primero debe garantizarse plenamente la destrucción de las infraestructuras terroristas y la prevención de un nuevo afianzamiento de Hezbolá en la zona.
Una alta fuente de seguridad señaló que el nivel político estableció una línea roja clara: Israel no se retirará del sur del Líbano mientras existan sobre el terreno infraestructuras terroristas activas, terroristas armados o una amenaza directa contra las localidades del norte. Cualquier acuerdo futuro exigirá la desmilitarización completa de la zona y garantías de estabilidad de seguridad a largo plazo.
En paralelo a los contactos políticos en Washington, las FDI continúan una intensa actividad sobre el terreno para localizar y destruir infraestructuras subterráneas de Hezbolá en el sur del Líbano. Se trata de sistemas complejos construidos durante años, que incluyen puestos de mando, depósitos de armas y complejos subterráneos fortificados, concebidos para permitir que la organización terrorista sobreviva a ataques militares.
Las FDI informan que continúan sus operaciones contra túneles de Hezbolá en el sur del Líbano
En las FDI atribuyen máxima importancia a la exposición de esos sistemas y consideran que su destrucción constituye una condición central e innegociable para cualquier cambio futuro en el despliegue de fuerzas en la zona.






