Las operaciones atribuidas a Irán y Rusia ocupan una parte cada vez mayor del trabajo del servicio de inteligencia interior británico. Ken McCallum, director general del MI5, advirtió en su discurso anual sobre las amenazas al Reino Unido que Teherán ha elevado sus aspiraciones y busca alcanzar objetivos de mayor protección, entre ellos instalaciones militares. En paralelo, describió una intensificación de las operaciones híbridas rusas contra los países que apoyan a Ucrania.
McCallum afirmó que las amenazas procedentes de Estados se han multiplicado por cuatro durante los últimos diez años. A consecuencia de ese incremento, el MI5 dedica hoy a ese ámbito más recursos que durante la Guerra Fría. Al hablar de Rusia, la identificó como el principal agresor, aunque Moscú niega cualquier participación en actividades hostiles dentro del territorio británico.
Uno de los episodios recientes que han puesto el foco sobre Irán es la investigación de un presunto complot contra la base aérea RAF Fairford. El primer ministro británico, Andy Burnham, declaró el día anterior que Teherán estaba “muy probablemente” detrás del caso. Bombarderos estadounidenses habían utilizado esa instalación para atacar Irán. La sospecha desencadenó una amplia alerta de seguridad y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó retirar aviones de la base.
El responsable del MI5 evitó pronunciarse sobre los detalles de Fairford porque la investigación continúa abierta. No obstante, explicó que este año ha detectado un cambio importante en los objetivos que Irán pretende atacar. También subrayó que el episodio de la base aérea no es aislado: existen otros casos tanto en Reino Unido como en distintos lugares del mundo.
Su intervención incluyó además los riesgos asociados al uso de inteligencia artificial por organizaciones terroristas. McCallum situó su mayor preocupación en la posibilidad de que estas organizaciones utilicen esa tecnología para desarrollar armas biológicas o incluso crear nuevos patógenos.










