La aerolínea israelí Israir tenía previsto aumentar sus vuelos a Marrakech hasta alcanzar tres frecuencias semanales en noviembre. Había retomado la ruta desde el aeropuerto Ben Gurión el mes pasado, después de casi tres años sin operarla, y negociaba el arrendamiento de un avión adicional para atender esa expansión. Los nuevos servicios dependían de la autorización de las autoridades locales.
Esos preparativos quedaron suspendidos. Israir detuvo temporalmente la venta de pasajes para todos sus vuelos a Marrakech mientras espera una definición de las nuevas directivas y de las aprobaciones de seguridad que afectan a la ruta. La empresa también aplazó la incorporación de la aeronave adicional que había previsto alquilar.
La revisión de las medidas de protección siguió al ataque terrorista del mes pasado contra un avión de pasajeros de flydubai que viajaba de Dubái a Tel Aviv. A partir de ese episodio salieron a la luz varias deficiencias en los dispositivos israelíes de seguridad relativos a las aerolíneas extranjeras.
Las reglas pendientes de aclaración incluyen los servicios de aerolíneas israelíes que recurren a aviones y tripulaciones arrendados a empresas extranjeras. Israir opera la mayor parte de sus vuelos mediante ese sistema. Por ello, esas operaciones no están sujetas a todas las exigencias y protecciones de seguridad que Israel aplica a otros vuelos.
Israir condicionó la reanudación de las ventas a que las autoridades locales precisen las instrucciones y autorizaciones definitivas. La compañía afirmó que ajustará sus operaciones a las disposiciones de seguridad y que dará prioridad a la protección de sus pasajeros y tripulaciones.










