El director de Eurovisión, Martin Green, descarta que en el futuro se convoque una nueva votación sobre la participación de Israel en el concurso anual de la canción y niega que el certamen atraviese problemas económicos por un boicot vinculado a Israel.
“El tema está zanjado. Los miembros se han pronunciado de forma concluyente”, sostiene Green en una entrevista con el portal de noticias de entretenimiento Variety. “Casi el 70 % ha decidido que considera que las cadenas de servicio público no son responsables de las acciones de su Gobierno, y que se debería permitir que [la cadena israelí] Kan participe”.
El año pasado, varias cadenas públicas contrarias a Israel impulsaron una votación sobre su presencia en el concurso. Después de que la mayoría de los miembros se pronunciara a favor de mantener a Kan en la competencia, cinco países se retiraron en señal de protesta: Irlanda, Islandia, los Países Bajos, Eslovenia y España, que hasta entonces formaba parte de los “Cinco Grandes”, el grupo de países que más aportan económicamente al certamen.
Green evitó pronunciarse sobre si esperaba el regreso el próximo año de alguno de los países que boicotearon el concurso, y aseguró que no tiene constancia de que otros países planeen sumarse a ellos.
El director de Eurovisión también rechaza que la salida de España haya tenido consecuencias para las finanzas del certamen.
“Es una gilipollez”, dice, en una expresión de jerga vulgar británica. “Eurovisión tiene un modelo realmente sólido y, a lo largo de 70 años, ha resistido todo lo que el mundo le ha echado encima. Así que seguiremos aquí durante muchos, muchos, muchos, muchos, muchos años más”.
Green desmiente además un reportaje del New York Times publicado a comienzos de este año, según el cual Israel estaba manipulando el concurso y su sistema de votación.
“Me pareció que no era más que una especie de recopilación de un montón de fragmentos”, afirma sobre el artículo. “Este año volvimos a tener una votación totalmente validada. No vimos ninguna prueba de promoción pagada a gran escala indebida, ni tampoco ninguna prueba de nada irregular en nuestra votación”.
Tras recibir la autorización para competir, Israel envió a Noam Bettan al concurso de este año en Viena, donde terminó en segundo lugar.