El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, lanzó una nueva advertencia a los aliados europeos y de la OTAN que no aumenten de forma suficiente su gasto militar. Durante la conferencia anual Shangri-La Dialogue, celebrada en Singapur, afirmó que los países que no asuman una mayor carga en su propia defensa “se enfrentarán a un cambio claro” en la forma en que Washington trabaja con ellos.
La advertencia de Hegseth apunta al reparto de cargas en la OTAN: Estados Unidos exige que sus aliados incrementen el gasto militar y asuman una mayor responsabilidad en la defensa colectiva, tanto en Europa como en Asia-Pacífico.
Hegseth sostuvo que, durante demasiado tiempo, las peticiones diplomáticas de Estados Unidos para que sus socios europeos invirtieran más en defensa “cayeron en saco roto”. También señaló que algunos aliados comenzaron finalmente a ponerse al día, aunque advirtió que quienes se nieguen a avanzar deberán afrontar consecuencias en la relación estratégica con Washington.
Presión de Estados Unidos sobre el gasto militar europeo
Los miembros de la OTAN se comprometieron el año pasado a elevar el gasto en defensa hasta el cinco por ciento del PIB. Sin embargo, pese al aumento de los presupuestos militares en varios países, numerosos gobiernos han indicado que podrían tener dificultades para alcanzar ese nivel.
La posición expresada por Hegseth refuerza una línea de presión estadounidense sobre los aliados que dependen de la capacidad militar de Washington, pero que no destinan recursos equivalentes a sus propias fuerzas armadas. Para el jefe del Pentágono, una alianza sólida exige que todos sus integrantes contribuyan de forma proporcional a los riesgos y responsabilidades comunes.
Asia-Pacífico y el ejemplo de Corea del Sur
Hegseth también trasladó el mensaje al escenario de Asia-Pacífico. Afirmó que la seguridad regional ha recaído de forma desproporcionada sobre el poder militar estadounidense, mientras que varios aliados y socios permitieron que sus propias capacidades defensivas se debilitaran con el paso del tiempo.
En ese contexto, destacó a Corea del Sur como un ejemplo de inversión constante en defensa. A su juicio, Seúl no puede tratar la guerra como un ejercicio académico porque vive en primera línea y, por esa razón, ha desarrollado una capacidad de combate real. Hegseth presentó ese enfoque como una lectura realista del panorama de amenazas en la región.
El secretario de Defensa estadounidense también elogió las políticas de gasto de Australia, Filipinas y Japón. Para Washington, estos países muestran una disposición mayor a fortalecer sus capacidades propias en un entorno marcado por tensiones regionales y por la necesidad de sostener alianzas militares creíbles.
Hegseth rechaza a los “aprovechados” dentro de las alianzas
Hegseth fue explícito al afirmar que no puede existir una alianza fuerte si todos sus miembros no aportan lo que les corresponde. “No hay lugar para los aprovechados”, dijo al defender un reparto más exigente de las cargas militares entre Estados Unidos y sus socios.
La postura quedó reflejada cuando un delegado de Nueva Zelanda le preguntó si consideraba que el plan de ese país de aumentar su gasto en defensa del uno al dos por ciento podía interpretarse como una forma de aprovecharse del sistema. Hegseth respondió que, en su opinión, el dos por ciento no es suficiente y que ese nivel de inversión equivale a beneficiarse de la estructura de seguridad sin aportar lo necesario.
El secretario aclaró que no tenía nada en contra de Nueva Zelanda, pero insistió en que Estados Unidos espera que sus socios “den un paso al frente”. Su mensaje enlaza la política de defensa estadounidense con una exigencia más amplia: que los aliados europeos y asiáticos reduzcan su dependencia del poder militar de Washington y refuercen sus propias capacidades ante amenazas crecientes.