El primer ministro británico, Keir Starmer, ha anunciado su dimisión como líder del Partido Laborista, actualmente en el Gobierno.
“Todas las decisiones que he tomado han tenido como objetivo anteponer el país que amo. Por eso voy a dimitir como líder del Partido Laborista”, ha declarado Starmer, con la voz entrecortada, en un emotivo discurso pronunciado frente al número 10 de Downing Street.
Starmer ha afirmado que seguirá ejerciendo como primer ministro en funciones hasta que se elija un nuevo líder laborista en las próximas semanas.
Starmer afirma que “heredó un Partido Laborista que estaba política, financieramente y por completo en bancarrota”, pero desmintió a los críticos que sostenían que el partido estaba acabado, en especial tras la erradicación del antisemitismo en el Partido Laborista. “Demostramos que se equivocaban mediante la transformación de nuestro partido: con la erradicación de raíz del veneno del antisemitismo, la restauración de la confianza en la economía, la defensa y la seguridad nacional, y el orgullo al enarbolar nuestra bandera nacional”.
Starmer realiza este anuncio tras afrontar una presión cada vez mayor para ceder el puesto a un nuevo líder que pueda intentar reactivar la suerte del Gobierno, que va de mal en peor.
Permanece en el cargo desde que condujo al Partido Laborista a una victoria electoral aplastante en julio de 2024. En estos dos años, su popularidad y la del partido se han desplomado.
Su salida se vio precipitada por la victoria de Andy Burnham en unas elecciones extraordinarias celebradas la semana pasada. El popular exalcalde del Gran Mánchester tenía previsto disputarle a Starmer el liderazgo del Partido Laborista.










