Las autoridades vigilan nuevas crecidas mientras continúan los rescates tras las inundaciones que dejaron cientos de muertos y miles de desaparecidos.
Nuevas crecidas obligan a evacuar zonas próximas al río Trishuli
Las autoridades de Nepal emitieron el domingo nuevas alertas de inundación y pidieron a los residentes de las zonas afectadas mantenerse en máxima vigilancia ante el aumento del nivel de varios ríos. Los avisos llegaron a los teléfonos durante la madrugada después de que autoridades chinas informaran a Nepal de un incremento del caudal río arriba, según Dharam Raj Uprety, director ejecutivo de la Autoridad Nacional de Reducción y Gestión de Riesgos de Desastres.
La agencia estatal china Xinhua, que citó al Ministerio de Recursos Hídricos, informó que un nuevo lago formado tras las inundaciones del miércoles en las montañas se había drenado en gran medida. Sin embargo, las autoridades mantenían bajo vigilancia un cráter situado unos 5,6 kilómetros río arriba que contenía aproximadamente 1,4 millones de metros cúbicos de agua. La preocupación persistía ante la posibilidad de que nuevas precipitaciones provocaran otra crecida en los valles inferiores.
El domingo, residentes y equipos de rescate se trasladaron a terrenos más altos después de que nuevas lluvias elevaran el nivel del río Trishuli, informó la policía local de Nepal a Reuters. Las operaciones de búsqueda habían sido suspendidas varias veces desde el viernes debido al mal tiempo y al temor de nuevas inundaciones. Las repetidas alarmas obligaban además a algunas familias a abandonar una y otra vez sus viviendas, incluso durante la noche.
Govind Shreshta relató que debía trasladar a sus padres, de 72 y 70 años, cada vez que llegaba una nueva alerta. “A veces dicen que viene una inundación, luego tenemos que correr de nuevo a terreno más alto, incluso de noche. También está lloviendo”, contó. “Debo cargarlos y estoy agotado”. La destrucción de puentes de hormigón y pasos colgantes también dejó comunidades aisladas a ambos lados de los ríos.

Cifras clave de las inundaciones en Nepal y el Tíbet
- Nepal elevó el balance a 788 muertos y 2.502 desaparecidos.
- En el lado chino de la frontera se habían informado 16 muertos y 546 desaparecidos.
- 261 Extranjeros permanecían desaparecidos en el Tíbet, según medios estatales chinos.
- Alrededor de 350 personas podrían haber quedado atrapadas en un túnel del Alto Trishuli.
- Unos 10.000 soldados nepalíes fueron desplegados junto con equipos especializados extranjeros.
Rescatistas intentan entrar en túneles bloqueados por los escombros
Una parte importante de los trabajos de rescate en Nepal se concentraba en cinco proyectos hidroeléctricos afectados por las inundaciones. En el complejo del Alto Trishuli, las autoridades recibieron información de que alrededor de 350 personas podrían haber quedado atrapadas dentro de un túnel. Unos 10.000 soldados nepalíes fueron desplegados junto con equipos especializados de China e India para apoyar las operaciones en las zonas más afectadas.

El ejército trasladó maquinaria pesada por aire hasta la zona y los rescatistas alcanzaron el domingo la entrada de uno de los túneles. Allí comenzaron a retirar los escombros que bloqueaban el acceso. Los equipos con suministros de oxígeno y cámaras entrarían una vez asegurada la entrada. Uprety explicó que las condiciones dificultaban el avance: “Es muy duro porque hay muchos escombros y no podemos volar cosas para abrirnos paso”.
Nepal solicitó además asistencia internacional para operaciones especializadas de rescate en túneles, pruebas de ADN, almacenamiento refrigerado de cadáveres e identificación forense de restos, según Lok Bahadur Chhetri, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores. Entre los desaparecidos hay ciudadanos de más de una docena de países que se encontraban en la región por trabajo, turismo o peregrinación. Medios estatales chinos señalaron que más de un centenar de los extranjeros desaparecidos en el Tíbet eran nepalíes.
Malasia anunció el domingo el envío de un equipo de búsqueda y rescate para apoyar las operaciones y ayudar a evacuar a ciudadanos malasios afectados. El primer ministro Anwar Ibrahim informó además que su país aportará $1 000 000 en ayuda financiera a Nepal. El grupo israelí NATAN Worldwide Disaster Relief también preparaba el envío de un equipo para participar en las tareas de asistencia.
Entierros masivos avanzan mientras se intenta identificar los cuerpos
La magnitud de las víctimas llevó a las autoridades a comenzar entierros masivos de cuerpos no identificados que habían empezado a descomponerse. En el distrito de Chitwan, a unos 200 kilómetros de la zona del desastre, se excavaron cientos de tumbas en un bosque de Devghat para recibir cadáveres arrastrados río abajo desde Rasuwa. Las autoridades consideraron que la rápida descomposición planteaba un riesgo para la salud pública.

“No nos quedó otra opción”, dijo Ganesh Aryal, director del distrito de Chitwan. “Nuestra preocupación era el riesgo para la salud pública que supone la rápida descomposición de los cuerpos”. Las autoridades enterraron 96 cadáveres no identificados el sábado y preveían sepultar más de 100 el domingo. Antes de los entierros se recogieron muestras de ADN y se documentaron los lugares para permitir una posible identificación posterior.
El policía Anil Thapa declaró a Reuters que más de la mitad de los cuerpos recuperados hasta entonces estaban irreconocibles. “Muchos no tienen rostros visibles. En algunos casos, solo quedan manos o piernas; en otros, solo hay partes del cuerpo disponibles”, señaló. La identificación de los restos se convirtió así en otra de las tareas que requerían apoyo especializado, junto con el rescate de personas atrapadas y la atención de las zonas aisladas.
En Dhading, una de las áreas más golpeadas, algunos habitantes comenzaron a regresar a sus viviendas para recuperar pertenencias entre el barro y los escombros. “Todo está terminado. No queda nada. Ni siquiera en nuestra casa”, dijo Sharmila Tamang, residente del distrito, a The Associated Press. Los daños alcanzaron además carreteras, puentes, tendidos eléctricos e instalaciones energéticas, mientras trabajadores inspeccionaban una central gravemente afectada que abastece a más de 20.000 personas en cuatro distritos.
El colapso bajo un glaciar desencadenó la avalancha y la crecida
Las inundaciones comenzaron el miércoles después del colapso de roca bajo un glaciar en el Himalaya, que arrastró parte de la masa de hielo y desencadenó un deslizamiento. Rocas y agua de deshielo alimentaron los ríos de los valles inferiores y generaron una crecida que arrasó edificios, puentes y terrenos en el Tíbet y Nepal. Científicos que analizaron imágenes satelitales señalaron que parte del hielo se precipitó montaña abajo tras ceder la roca madre.
El desprendimiento fue lo suficientemente intenso como para registrarse como un terremoto de magnitud 5,2. Los científicos indicaron que todavía es demasiado pronto para establecer una relación directa entre el calentamiento global y el desastre del miércoles. También señalaron que el aumento de las temperaturas incrementa el riesgo de este tipo de episodios, especialmente en la región del Himalaya.
El ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Shisir Khanal, vinculó el desastre con la vulnerabilidad del país frente al cambio climático y pidió una respuesta internacional. “A pesar de contribuir solo al 0,1% de las emisiones globales, la población de Nepal se ha convertido en una gran víctima del cambio climático”, declaró el sábado. Sus palabras coincidieron con los pedidos de apoyo internacional para reforzar los rescates y la identificación de víctimas.
Puentes destruidos y daños eléctricos mantienen comunidades aisladas

La destrucción de puentes de hormigón y pasos colgantes dejó comunidades aisladas a ambos lados de los ríos. Sattan Singh Tamang, de 47 años, que trabajaba cerca de un puente cuando llegaron las inundaciones, describió las consecuencias para la movilidad local. “Los que están allí ahora están atrapados allí. Los que están aquí están atrapados aquí. Va a ser muy difícil”, afirmó.
Las inundaciones también dañaron carreteras, tendidos eléctricos e instalaciones energéticas. Trabajadores comenzaron a inspeccionar el domingo una central gravemente afectada que abastece a más de 20.000 personas en cuatro distritos. Al mismo tiempo, las nuevas lluvias, la subida de los ríos y el temor de otras inundaciones complicaban el acceso a las zonas afectadas y obligaban a mantener evacuaciones preventivas mientras continuaba la búsqueda de miles de desaparecidos.










