El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha perdido interés en renovar el acuerdo provisional alcanzado con Irán en junio y prefiere aumentar la presión económica para obtener condiciones más favorables con las que poner fin a la guerra, según un funcionario estadounidense y un diplomático de uno de los países mediadores.
El funcionario estadounidense afirmó que Trump espera que las nuevas sanciones obliguen al gobierno iraní a aceptar términos más favorables sobre su programa nuclear y la reapertura del estrecho de Ormuz.
Un diplomático de alto rango de uno de los países mediadores confirmó que Trump ya no está interesado en reactivar el memorando de entendimiento de junio, que se derrumbó pocos días después por desacuerdos relacionados con Ormuz. Qatar y Pakistán han intentado restaurarlo o negociar un acuerdo similar, pero el presidente estadounidense les comunicó que no estaba dispuesto a aceptar las mismas condiciones porque los iraníes lo habían “quemado” demasiadas veces en el último momento, dijo el diplomático.
La misma fuente advirtió que esa estrategia exigiría que Washington estuviera dispuesto a mantener la presión durante un periodo prolongado hasta que Irán cediera, y expresó dudas sobre cuánto tiempo podría sostenerla la administración ante la impopularidad de la guerra entre los estadounidenses.
Trump descarta que haya negociaciones en curso con Irán
Trump descartó públicamente que haya negociaciones en curso. “No queremos hablar con ellos. No buscamos reunirnos ni nada”, dijo a periodistas en el Despacho Oval.
Preguntado por posibles medidas contra Rusia por mantener relaciones comerciales con Irán, Trump respondió que dependería de las circunstancias. “Hasta ahora, creo que Rusia se ha comportado bastante bien en lo que respecta al estrecho de Ormuz”, afirmó.
También dejó abierta la posibilidad de sancionar a bancos chinos que hagan negocios con Teherán. “¿Quién dijo que no lo hago? No sabes si lo estoy haciendo. No tengo que anunciarlo todo, ¿verdad?”, respondió.
Las sanciones presentadas el lunes por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, alcanzan los sectores iraníes de activos digitales y tecnología, oro, aviación y transporte marítimo. Las posibles sanciones secundarias afectarían además a entidades de Emiratos Árabes Unidos, Hong Kong, China, Singapur y Europa vinculadas al transporte de petróleo iraní.
Barnea pide intensificar la presión contra el gobierno iraní
El exjefe del Mossad David Barnea respaldó las nuevas medidas durante una ceremonia celebrada el jueves en Jerusalén, aunque sostuvo que deberían acompañarse de una presión más amplia contra el gobierno iraní.
“La decisión de imponer las sanciones más duras contra Irán es una decisión correcta y bienvenida, pero las sanciones son solo otro paso”, afirmó Barnea. “En mi opinión, no habrá más remedio que intensificar las acciones económicas, diplomáticas y operativas contra este régimen hasta que caiga, y caerá.”
Barnea, que dirigió el Mossad durante cinco años antes de ser sucedido por Roman Gofman en junio, dijo que antes de la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel a finales de febrero Israel consideraba a Irán principalmente como una amenaza propia. “Hoy, todo el mundo sabe que la cuestión iraní no es solo nuestra”, sostuvo.
Qatar y otros mediadores siguen negociando sobre el estrecho de Ormuz
Mientras Washington aumenta la presión económica, Qatar y otros mediadores continúan sus gestiones sobre el estrecho de Ormuz. El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, recibió el jueves en Teherán a su homólogo catarí, el jeque Mohammed bin Abdulrahman Al Thani.
Al Thani afirmó después de la reunión que las conversaciones se centraron en reducir las tensiones y en la seguridad regional. “Catar considera que el diálogo y la diplomacia siguen siendo la mejor manera de superar las crisis”, escribió en X. Añadió que ambos abordaron “la importancia de respetar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz conforme al derecho internacional”.
El Ministerio de Asuntos Exteriores catarí informó que los dos ministros también discutieron el marco propuesto entre Irán y Omán para el estrecho. Teherán y Mascate llevan semanas negociando un mecanismo que incluiría un “corredor temporal” para la navegación y permitiría retirar minas que Irán sostiene que fueron colocadas durante la guerra.
La Guardia Revolucionaria iraní informó el miércoles que Irán y Omán habían acordado la distribución de sus respectivas zonas marítimas y de los posibles ingresos derivados de la gestión de la vía.
Teherán mantiene, sin embargo, que el estrecho no se reabrirá plenamente mientras Washington no levante el bloqueo naval, descongele activos iraníes en el extranjero y retire las sanciones petroleras. También ha planteado cobrar tarifas de servicio a los barcos que atraviesen Ormuz, una propuesta rechazada por Estados Unidos y otros países de la región.
Irán denuncia problemas para importar gasolina por el bloqueo
El bloqueo estadounidense también ha afectado las importaciones iraníes de combustible. El vicepresidente Mohammad Jafar Ghaempanah afirmó el miércoles que el país no puede importar suficiente gasolina para cubrir el déficit de producción interna. “La producción de gasolina es insuficiente y, debido al bloqueo naval estadounidense, no podemos importarla”, declaró, según la agencia oficial IRNA.
En los últimos días se registraron colas en gasolineras iraníes. El jefe de gabinete presidencial, Mohsen Haji-Mirzaei, dijo que las cuotas de combustible serían revisadas, aunque no ofreció detalles.
Las autoridades iraníes han rechazado la presión estadounidense y sostienen que las sanciones no modificarán su posición. “El país está en una guerra económica total”, afirmó el principal negociador iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf. “Nos aseguraremos de que el gobierno también derrote al enemigo en este terreno.”










