Turquía y Arabia Saudí firmaron el martes acuerdos históricos para construir una nueva línea ferroviaria entre ambos países a través de Siria y Jordania, con la posibilidad de extenderla más adelante hasta Omán. El proyecto busca convertir ese trazado en una ruta terrestre de comercio capaz de evitar el estrecho de Ormuz, paso clave para el petróleo en medio del conflicto entre Estados Unidos e Irán.
La iniciativa fue presentada en Ankara como un proyecto con impacto regional directo. El ministro turco de Comercio, Ömer Bolat, afirmó que “la reducción de la influencia de Israel en la región, junto con una mayor solidaridad política y económica entre nosotros, traerá prosperidad económica, paz y estabilidad a Oriente Medio, el Golfo y las fronteras meridionales de Turquía”.
La nueva conexión ferroviaria busca unir Turquía y Arabia Saudí por Siria y Jordania para abrir una ruta comercial terrestre que reduzca la dependencia de pasos marítimos vulnerables.
Los acuerdos fueron suscritos mediante dos memorandos de entendimiento independientes entre Ankara y Riad. La iniciativa es vista como un renacimiento del antiguo ferrocarril del Hiyaz, que a comienzos del siglo XX conectaba Medina con Estambul y contaba con ramales hacia el Líbano y Haifa, entonces en la Palestina otomana.
Mientras el ministro turco de Transporte e Infraestructuras, Abdulkadir Uraloglu, viajaba a Riad para firmar los documentos, Bolat se reunió en Gaziantep, cerca de la frontera turco-siria, con el ministro sirio de Economía e Industria, Mohammad Nidal al-Shaar.
El trazado proyectado apunta a reforzar la cooperación logística entre Turquía, Arabia Saudí, Siria y Jordania, con una proyección posterior hacia Omán. En ese esquema, el corredor ferroviario permitiría mover mercancías por tierra y disminuir la exposición a bloqueos marítimos en rutas críticas para el comercio energético y regional.
Una ruta que revive el ferrocarril del Hiyaz
La referencia histórica al ferrocarril del Hiyaz añade una dimensión política y simbólica al proyecto. Aquella infraestructura otomana conectaba centros religiosos, administrativos y comerciales, y su recuperación parcial bajo una nueva lógica regional podría alterar el mapa de transporte entre Anatolia, el Levante y la península arábiga.
Varios comentaristas interpretaron el plan como un revés para los intentos de Israel de impulsar corredores ferroviarios comerciales entre Asia Oriental y Europa a través de su territorio. El exdiplomático estadounidense Hady Amr afirmó que la nueva ruta “elude deliberadamente a Israel y a los Emiratos Árabes Unidos”.
La lectura crítica hacia Israel también apareció en redes sociales. Una página de Facebook con casi 900.000 seguidores, administrada por admiradores del príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman, calificó la iniciativa como un “golpe fatal a uno de los proyectos económicos más importantes de Israel desde el punto de vista estratégico”.
El impacto sobre el IMEC y los planes de Israel
La publicación aludía al Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa, conocido como IMEC, y añadió que “el eje Israel-India-EAU ha sido destruido”. Ese corredor había sido respaldado en 2023 por Israel y Estados Unidos como un plan para enlazar la India con Oriente Medio, Israel y Europa.
El desarrollo del IMEC dependía, sin embargo, de un acuerdo de normalización entre Jerusalén y Riad. Los esfuerzos de Washington para mediar ese pacto se estancaron después de que Arabia Saudí exigiera como condición previa un avance irreversible hacia la creación de un Estado palestino, una demanda que el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu rechazó de plano.
Arabia Saudí exige vía irreversible hacia un Estado palestino para normalizar con Israel
La nueva conexión ferroviaria también ofrece una alternativa terrestre de gran escala al estrecho de Ormuz. Antes de este proyecto, algunas empresas israelíes ya habían recurrido a rutas menores a través de Arabia Saudí durante los primeros compases de la guerra regional desatada por el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023.
Esas rutas buscaban esquivar el bloqueo impuesto por los hutíes yemeníes, respaldados por Irán, en el estratégico estrecho de Bab al-Mandab, en el mar Rojo. Con el nuevo acuerdo entre Turquía y Arabia Saudí, el eje logístico regional podría desplazarse hacia una vía terrestre que reduzca la centralidad de Israel en los corredores comerciales entre Asia, Oriente Medio y Europa.