Steve Junker viajó a Italia a bordo del crucero Sun Princess para celebrar el matrimonio de su hijo. La tragedia golpeó a la familia el 16 de agosto. El pastor de Minnesota cayó al agua y sufrió una severa lesión en la médula espinal.
Los equipos de emergencia lo localizaron boca abajo e inconsciente en la piscina del barco. El personal médico de la embarcación le brindó los primeros auxilios. Poco después, una lancha de la Guardia Costera italiana lo trasladó de urgencia a un hospital en Nápoles.
Los médicos lo internaron en la unidad de cuidados intensivos y le realizaron una cirugía de columna al día siguiente. La operación fue un éxito, pero el daño medular era muy grave y el paciente casi pierde la vida ahogado.
Los parientes enfrentaron serias dificultades económicas y logísticas para trasladarlo de vuelta a Estados Unidos. Tras un enorme esfuerzo, un equipo especializado lo llevó a la Clínica Mayo en Minnesota el 23 de agosto para continuar con su tratamiento.
Finalmente, el líder religioso murió el 4 de septiembre en compañía de sus seres queridos.
Steve Junker ejerció como farmacéutico antes de dedicar su vida al ministerio. Su congregación lamentó su partida y destacó su inmensa fe. Deja a su esposa, cinco hijos, sus respectivas parejas y un nieto.










