Estados Unidos anunció el viernes nuevas medidas vinculadas con Irán que afectan a seis sucursales del banco egipcio Banque Misr en Emiratos Árabes Unidos, como parte de la presión económica de Washington sobre Teherán.
La Red de Aplicación de Delitos Financieros (FinCEN), organismo del Departamento del Tesoro, propuso impedir que esas oficinas accedan a cuentas corresponsales en instituciones financieras estadounidenses. La medida limitaría su capacidad para efectuar operaciones en dólares relacionadas con Irán.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó que quienes facilitan las operaciones iraníes no pueden mantener su acceso al dólar y al sistema financiero internacional. También acusó a Banque Misr EAU de brindar un apoyo continuo al gobierno iraní y señaló que esta decisión constituye un primer paso para exigirle responsabilidades.
La restricción afecta únicamente a las seis sucursales de Banque Misr situadas en Emiratos Árabes Unidos. La sede de la entidad en El Cairo y sus oficinas en otros países, entre ellas las de París, Frankfurt, Riad, Beirut y Yibuti, podrán seguir efectuando transacciones en dólares.
Según las autoridades estadounidenses, las oficinas ubicadas en Emiratos funcionan como un punto clave para que Irán consiga acceso a dólares. Entre enero de 2024 y junio de 2026, esas sucursales habrían procesado alrededor de $1.800 millones en operaciones relacionadas con 103 empresas que podrían estar conectadas con redes bancarias iraníes en la sombra.
Por separado, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro sancionó al gerente de la sucursal iraní del Bank Melli en Emiratos Árabes Unidos y a una entidad con sede en Hong Kong. Esta última está acusada de colaborar en el blanqueo de fondos para una casa de bolsa iraní que ya se encontraba sancionada.
Las nuevas acciones se conocieron cuatro días después de que Bessent presentara la “Operación Marginado Económico”, una campaña destinada a aumentar el aislamiento económico de Irán y reducir los ingresos que recibe su gobierno.
Teherán rechazó esa iniciativa. El ministro de Economía, Ali Madanizadeh, aseguró que el país está preparado para afrontar una mayor presión y cuenta con un plan de dos años para responder a las sanciones.
Madanizadeh sostuvo que los intentos anteriores de poner a prueba la determinación de la población y de las autoridades iraníes habían fracasado. También indicó que el gobierno esperaba desde hacía tiempo este tipo de medidas y estaba preparado para gestionarlas.
El viceministro de Asuntos Exteriores, Kazem Gharibabadi, relacionó el aumento de la presión económica con los resultados de la campaña militar estadounidense. Cuestionó que Washington necesite lo que describió como “la mayor invasión financiera de la historia” si ya había conseguido sus objetivos.










