El acuerdo de paz provisional suscrito entre Estados Unidos e Irán permite el acceso de los inspectores nucleares de la ONU a territorio iraní, afirmó el viernes el máximo responsable del organismo de supervisión atómica, después de que Teherán señalara que las instalaciones clave permanecerían fuera de su alcance hasta que se alcanzara un pacto definitivo con Washington y se levantaran las sanciones.
Estados Unidos e Irán firmaron la semana pasada un memorando de entendimiento que abre la vía a 60 días de negociaciones para resolver los asuntos más complejos, incluidos los vinculados al programa nuclear iraní. El miércoles, el viceministro iraní de Asuntos Exteriores, Kazem Gharibabadi, sostuvo que no estaba previsto conceder acceso a los inspectores.
Grossi sostuvo que el OIEA debe inspeccionar en Irán porque el acuerdo preliminar con Estados Unidos exige acceso y verificación sobre el programa nuclear iraní.
Grossi exige acceso del OIEA a Irán
El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, afirmó, sin embargo, que las inspecciones deben realizarse.

“Existe un acuerdo y, para cumplirlo, el OIEA tendrá que tener acceso e inspeccionar”, dijo durante una rueda de prensa en Japón. “Esperamos estar allí pronto”.
“Las intenciones no bastan. Tenemos que contar con un sistema de verificación muy sólido”, añadió.
Grossi indicó que los inspectores de la ONU ya han mantenido un primer intercambio con funcionarios iraníes para abordar cuestiones técnicas. Según explicó, el objetivo inicial de cualquier visita a Irán sería verificar si los precintos colocados por el OIEA sobre material inspeccionado con anterioridad siguen intactos y comprobar si falta algún material.
“Se han mantenido conversaciones iniciales… Esperamos que este trabajo se reanude pronto”, afirmó.
Irán no ha comunicado al organismo de control cuánto uranio enriquecido sobrevivió a los ataques de Estados Unidos e Israel ni dónde se encuentra.
El OIEA calcula que Irán contaba con 440,9 kilos de uranio enriquecido hasta el 60 % antes del inicio de la guerra. Ese nivel se aproxima al 90 % necesario para fabricar una bomba y supera ampliamente el límite del 3,67 % fijado por el acuerdo nuclear de 2015 con Irán, actualmente sin vigencia. El uranio enriquecido al 60 % no tiene uso pacífico y, si se enriqueciera aún más, bastaría para fabricar diez armas nucleares, de acuerdo con un baremo del OIEA.
“Creo que el objetivo de este acuerdo [preliminar reciente entre EE. UU. e Irán] es garantizar que no se desarrollen armas nucleares en Irán. El Gobierno de Irán ha declarado con toda claridad que esa no es su intención”, dijo Grossi a los periodistas en Japón.
“Pero, por supuesto, las intenciones no bastan. Debemos contar con un sistema de verificación muy sólido… tan pronto como sea posible”, agregó el director general del OIEA.
Teherán condiciona el acceso al acuerdo definitivo

Gharibabadi afirmó el miércoles que, por ahora, no existen planes para permitir el acceso a las instalaciones nucleares atacadas ni al material nuclear. Añadió que esos asuntos solo se tratarían dentro de un acuerdo definitivo con Washington y después de la adopción de “medidas prácticas” destinadas a levantar las sanciones estadounidenses contra Irán.
Irán suspendió su cooperación con el OIEA después de que Israel y Estados Unidos lanzaran una serie de ataques en junio de 2025, y desde entonces los inspectores no han podido examinar el material.
Según los términos del acuerdo preliminar entre Teherán y Washington, está previsto que esas reservas se “diluyan” bajo supervisión del OIEA.
Grossi señaló que la “impresión generalizada” era que las reservas seguían en el lugar donde se encontraban antes de junio de 2025: las instalaciones iraníes de Isfahán.
Esa instalación, sin embargo, fue bombardeada, e Irán ha declarado que no tiene intención de permitir que el OIEA inspeccione los emplazamientos atacados.
Grossi también afirmó el viernes que una alternativa a la dilución podría ser el traslado del uranio enriquecido fuera de Irán.
“El memorando de entendimiento, como habrán observado, incluye la posibilidad de la dilución como una alternativa”, dijo Grossi.

“También podría enviarse directamente al exterior. Quizá sería más complicado, pero existen algunas alternativas técnicas para gestionar el material”, añadió.
Irán, que jura destruir a Israel, ha negado de forma sistemática que busque adquirir una bomba atómica, aunque mantiene su postura sobre el derecho a desarrollar un programa nuclear civil a gran escala.
Antes de la guerra de 12 días de 2025, Irán, como signatario del Tratado de No Proliferación Nuclear —a diferencia de Israel, país del que se supone ampliamente que posee armas atómicas—, permitía al OIEA inspeccionar sus instalaciones nucleares en virtud de su acuerdo de salvaguardias con el organismo con sede en Viena.
En 2015, Irán firmó un acuerdo nuclear histórico con seis grandes potencias, mediante el cual se comprometía a limitar su programa nuclear a cambio del levantamiento de sanciones. Sin embargo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se retiró del pacto durante su primer mandato.