The Wall Street Journal informó este jueves que Irán ha conseguido reconstruir una parte significativa de la infraestructura destruida en los últimos meses durante su guerra contra Estados Unidos e Israel.
Según el diario, un análisis de imágenes satelitales revela que Teherán recupera con celeridad sus capacidades dañadas, desde puentes hasta bases de misiles. Esta agilidad logística explicaría la destreza del país para sostener el pulso frente a las fuerzas estadounidenses tras la reanudación de las hostilidades a principios de este mes, originadas por las disputas sobre el estrecho de Ormuz.
Irán reconstruye con rapidez parte de su infraestructura militar dañada durante los ataques de Estados Unidos e Israel, incluidas bases de misiles, instalaciones portuarias, carreteras y accesos a túneles.
Las imágenes muestran carreteras, puertos y túneles en reconstrucción
Las fotografías aéreas documentan diversas obras de rehabilitación. En el oeste de Irán, los bombardeos de principios de marzo bloquearon la vía de acceso a una base de misiles en Kangavar; sin embargo, semanas después ya se observaba una carretera recién asfaltada hasta la entrada. Asimismo, a principios de julio se registraban labores de reconstrucción en el puerto de Bandar Anzali, una instalación vinculada al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica.
En marzo, Israel había afirmado que causó daños considerables en este recinto portuario, en un centro de mando del CGRI allí ubicado y en un astillero contiguo. El periódico estadounidense reportó también un tercer caso: durante las últimas semanas se detectaron trabajos similares en una planta de producción de misiles cercana a Teherán.
Otro ejemplo documentado por el WSJ proviene de imágenes proporcionadas por Planet Labs y Airbus. Una base de misiles en Dezful sufrió impactos que sepultaron su entrada tanto en junio de 2025 como en marzo de 2026, pero apenas unos meses más tarde los iraníes ya excavaban túneles para habilitar un nuevo acceso.
Toda esta evidencia gráfica genera interrogantes sobre la eficacia real de la extensa campaña de ataques desplegada por Israel y Estados Unidos. De hecho, funcionarios militares israelíes citados por el medio interpretan estas refacciones como una prueba de que la ofensiva iniciada el 28 de febrero careció de la efectividad esperada.

Uno de estos oficiales consideró que Israel debió concentrarse de forma exclusiva en la infraestructura militar para maximizar los daños, y no ampliar el rango de bombardeos hacia otros organismos del régimen. Un segundo funcionario admitió que Irán tenía la capacidad de reconstruir casi todo lo alcanzado.
Estos indicios contrastan de lleno con las declaraciones triunfalistas emitidas en su momento por Washington. Tras los ataques estadounidenses del año pasado, el presidente Donald Trump aseguró que sus fuerzas habían “destruido completa y totalmente” las principales instalaciones nucleares de Irán.
Washington afirmó que los sistemas militares habían desaparecido
Más tarde, tras el alto el fuego pactado a principios de abril, el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine, sostuvo que Estados Unidos atacó más de 1.500 objetivos de defensa antiaérea, 450 instalaciones de almacenamiento de misiles balísticos y 800 depósitos de drones de ataque de un solo uso en las primeras cinco semanas de combate. “Todos esos sistemas han desaparecido”, aseveró.

Caine añadió entonces que las tropas habían “destruido la base industrial de defensa de Irán” con impactos sobre “aproximadamente el 90 % de sus fábricas de armamento”. En la misma línea, afirmó que “casi el 80 % de la base industrial nuclear de Irán fue alcanzada, lo que redujo aún más su capacidad para obtener un arma nuclear”.
Por su parte, las Fuerzas de Defensa de Israel precisaron que durante la guerra lanzaron más de 18.000 bombas sobre territorio iraní. La operación militar abarcó más de 1.000 oleadas de ataques contra 4.000 objetivos, entre ellos sistemas antiaéreos, lanzadores de misiles balísticos, centros de producción armamentística, instalaciones nucleares, comandantes, líderes y cuarteles.
Según los reportes castrenses, las incursiones destruyeron o inutilizaron cerca del 60 % de los 470 lanzadores de misiles balísticos iraníes. Alrededor de 200 resultaron destruidos y otros 80 dejaron de considerarse operativos cuando la Fuerza Aérea Israelí bombardeó las bocas de los túneles que conducen a los depósitos subterráneos de almacenamiento, detallaron las FDI.
A pesar de la magnitud de la ofensiva aliada, Irán mantiene su operatividad. Aunque no ha atacado territorio israelí desde que se reanudaron los combates contra Washington este mes, Teherán golpea con regularidad y de forma sostenida las instalaciones estadounidenses en Jordania, Kuwait, Baréin y otros países del Golfo.
El país tampoco muestra señales de reducir sus operaciones ofensivas en el plano marítimo, pues mantiene constantes sus ataques contra los buques mercantes que intentan transitar por el estrecho de Ormuz.





