La Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación modificó antiguos cazas J-11A destinados a la Escuela de Suboficiales de Mantenimiento Aeronáutico de la Universidad de Ingeniería de la Fuerza Aérea. Las aeronaves recibieron pilones de extremo de ala PF10, utilizados por cazas más modernos como el J-15B y el J-16.
La modificación no apunta a devolver estos aparatos al servicio de combate, sino a mejorar la formación del personal de tierra. Los PF10 son compatibles con el misil aire-aire de guiado infrarrojo PL-10, empleado en aeronaves chinas de generación más reciente.
Los J-11A retirados fueron adaptados para que técnicos chinos practiquen procedimientos de carga, conexión, inspección y mantenimiento de armamento moderno sin emplear cazas operativos.
La instalación de los pilones permite practicar procedimientos de carga, conexión, inspección y mantenimiento asociados a configuraciones actuales de armamento. En este caso, la actualización tiene valor formativo y no busca recuperar capacidad de combate en células retiradas.

El J-11A deriva del Su-27 soviético y corresponde a los aparatos fabricados bajo licencia en China desde 1998. Se construyeron 104 unidades, inicialmente muy próximas al Su-27SK en prestaciones y configuración.
Parte de la flota recibió después mejoras, entre ellas capacidad para emplear misiles R-77 y un sistema nacional de alerta de misiles. Esa evolución permitió mantener durante más tiempo una plataforma basada en el Su-27 dentro de la aviación china.
Los pilones PF10 no devuelven capacidad de combate al J-11A
Aunque los pilones instalados en los J-11A retirados pueden alojar misiles modernos, eso no significa que las aeronaves puedan emplearlos en vuelo. Para hacerlo necesitarían cambios en los sistemas de control de fuego, en los ordenadores de misión o soportes con electrónica independiente.

El valor de la actualización está en el entrenamiento técnico, no en la recuperación operativa de los aviones. Los aparatos funcionan como plataformas de instrucción para que el personal de mantenimiento trabaje con componentes asociados a cazas más recientes sin retirar aeronaves activas de sus unidades.
La elección del J-11A responde a la continuidad estructural con otros derivados chinos del Su-27. Aunque el J-15B y el J-16 incorporan aviónica, sensores y armamento muy superiores, mantienen una arquitectura general de fuselaje que permite usar células antiguas para prácticas de mantenimiento y manipulación de cargas externas.
La llegada de J-11A retirados a la Universidad de Ingeniería de la Fuerza Aérea se confirmó en diciembre de 2025. Para la aviación china, estos aparatos conservan utilidad como plataformas de instrucción, especialmente porque el país opera una de las mayores flotas de cazas derivados del Su-27.
Del J-11A al J-16 dentro de la aviación táctica china
El J-11A fue reemplazado primero por el J-11B, con mayor uso de materiales compuestos y sistemas chinos. Después llegó el J-16, un caza pesado de generación 4+ producido en grandes cantidades y convertido en uno de los pilares de la aviación táctica china.

El J-16 complementa al J-20 furtivo con mayor carga de armamento, un radar de gran tamaño y una arquitectura más adecuada para misiones de largo alcance y ataque. Su uso de misiles modernos, incluidos sistemas como el PL-10, explica la importancia de preparar personal técnico capaz de operar con configuraciones actuales.
La adaptación de los J-11A retirados muestra cómo China aprovecha células antiguas para sostener la formación de mantenimiento en una flota cada vez más compleja. En lugar de desechar por completo estas aeronaves, las convierte en herramientas de instrucción para armamento moderno.
Con esta medida, la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación refuerza la preparación de su personal de tierra y reduce la presión sobre cazas operativos como el J-15B y el J-16, que continúan concentrados en misiones de combate, entrenamiento avanzado y despliegues de primera línea.