El C-2A Greyhound de la Armada de Estados Unidos realizó el 28 de julio de 2026 su vuelo final, un mes después de concluir sus últimas operaciones desde un portaaviones. La aeronave de los “Rawhides”, perteneciente al Escuadrón de Apoyo Logístico de Flota 40 (VRC-40), aterrizó en Sherman Field, en la Estación Aérea Naval (NAS) de Pensacola, ante cerca de 6.000 personas, según informó la Armada.
Los Blue Angels escoltaron al Greyhound durante el vuelo como homenaje a sus seis décadas dedicadas a las misiones de transporte a bordo de portaaviones, conocidas como Carrier Onboard Delivery (COD), y al apoyo logístico de la flota. El aparato será incorporado a la colección del Museo Nacional de Aviación Naval, donde comenzará a exhibirse en 2027.
A C-2A Greyhound attached to the "Rawhides" of Fleet Logistics Support Squadron (VRC) 40 leads a formation flight with the U.S. Navy Blue Angels over Naval Air Station (NAS) Pensacola during the aircraft's final flight in service.#CNIC #CNRSE #NASP #vrc40 #usnavyblueangels pic.twitter.com/eBBYPvH5Wt
— NAS Pensacola (@NASPCOLA) July 28, 2026
El capitán de fragata Paul Ingram, comandante del VRC-40, destacó el valor personal de completar el último vuelo en la NAS Pensacola, donde inició su carrera como aviador naval. “Ver Pensacola desde el aire tiene un significado especial, porque es la ‘Cuna de la Aviación Naval’”, declaró. “Para mí es muy triste, pero también siento la satisfacción de que lo hicimos con seguridad y de la manera correcta al cerrar esta etapa así”.
La Armada también informó que el VRC-40 será disuelto tras la retirada del C-2. Durante la ceremonia, Ingram explicó que la relevancia de la misión COD iba mucho más allá de cubrir las necesidades logísticas de una flota desplegada en alta mar.

“Cuando un C-2 aparece en el horizonte, trae consigo mucho más que carga”, afirmó Ingram. “Cada misión posee un significado profundo y personal para alguien a bordo del portaaviones. Para un marinero recién incorporado y lleno de nervios, ese apontaje representa la emoción de llegar a su primer destino en la flota. Para un suboficial mayor con años de servicio, es el último lanzamiento mediante catapulta antes de una jubilación merecida. Puede ser el vuelo que lleva de regreso a casa a un marinero, donde lo espera su familia, o la entrega de una sencilla carta manuscrita de un ser querido, capaz de devolverle el ánimo durante un despliegue extenuante. En las situaciones más urgentes, el Greyhound actúa como ambulancia aérea y ejecuta una evacuación médica que salva vidas y permite que un militar herido llegue con vida al día siguiente. Ninguna otra aeronave de la historia de la Aviación Naval concentra tantos recuerdos personales para tantas personas como el C-2”.
Durante su vida operativa, el C-2 efectuó más de 250.000 apontajes en portaaviones, transportó a millones de personas y trasladó más de 100 millones de libras de carga, de acuerdo con la Armada. Su retirada marca, además, el cierre de otra etapa en la historia de la aviación naval estadounidense.
“La retirada del Greyhound pone fin, además, a la época en que tripulantes de vuelo de tropa operaban en aeronaves equipadas con gancho de apontaje”, declaró Hill Goodspeed, subdirector del Museo Nacional de Aviación Naval. “El servicio de estos marineros se remonta a antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando personal de tropa comenzó a volar como artillero en bombarderos y aviones torpederos embarcados”.
Durante seis décadas, el Grumman C-2A Greyhound fue la aeronave especializada de la Armada de Estados Unidos para el transporte a bordo de portaaviones. Su función consistía en mantener un enlace logístico esencial entre las bases terrestres y los grupos de ataque de portaaviones desplegados en el mar.

El modelo fue desarrollado en la década de 1960 a partir del E-2 Hawkeye. Ambos comparten las alas, los motores y una configuración de cola similar, aunque la del C-2 fue modificada porque la aeronave no necesitaba albergar un radar.
Además de la ausencia de la cúpula de radar, el Greyhound se diferenciaba por su fuselaje ensanchado y por una rampa de carga instalada en la parte trasera. Estas características le permitían trasladar pasajeros, correo, carga prioritaria y repuestos esenciales.
El C-2A voló por primera vez en 1964 y comenzó su servicio operativo en 1966 para sustituir al C-1 Trader, propulsado por motores de pistón. Su capacidad para entregar equipos requeridos con urgencia lo convirtió pronto en un elemento indispensable de las operaciones de los portaaviones.
La primera modernización integral de la flota de Greyhound se realizó en 1973. Más tarde, en 1984, la Armada encargó unidades adicionales bajo la denominación Reprocured C-2A, o C-2A(R).
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— Nick ✈︎ (@N214WN) July 28, 2026
A comienzos de la década de 2000, las aeronaves fueron sometidas a un Programa de Extensión de la Vida Útil (SLEP). El proceso amplió su límite operativo de 10.000 horas de vuelo o 15.000 apontajes a 15.000 horas o 36.000 apontajes. También añadió refuerzos estructurales en la sección central del ala, hélices NP2000 de ocho palas y mejoras en la aviónica.
La previsión era que estas modificaciones mantuvieran al Greyhound en servicio hasta 2027. Sin embargo, el último vuelo desde un portaaviones, realizado el 25 de junio de 2026, y el vuelo final del 28 de julio cerraron la etapa del transporte de ala fija a bordo de portaaviones. La misión queda ahora a cargo del CMV-22B Osprey, una aeronave de rotor basculante.






