La Fuerza Espacial de Estados Unidos seleccionó Lake Kickapoo, Texas, como ubicación preferida para el tercer y último emplazamiento del sistema Deep Space Advanced Radar Capability (DARC), a la espera de las aprobaciones finales. El radar completará una red con instalaciones en Australia y Reino Unido destinada a mantener vigilancia persistente sobre la órbita geoestacionaria.
La construcción del sitio estadounidense está prevista para comenzar en 2027 y su aceptación operativa se proyecta para 2030. La arquitectura de tres emplazamientos busca ofrecer cobertura superpuesta durante las 24 horas y en cualquier condición meteorológica, con menor dependencia de los sistemas ópticos afectados por la iluminación y el clima.
DARC es un radar terrestre de alta sensibilidad diseñado para detectar, seguir y caracterizar objetos pequeños a distancias geoestacionarias, alrededor de 35.000 kilómetros sobre la Tierra. Su función es mantener un seguimiento más continuo de naves que maniobren cerca de satélites estadounidenses y aliados utilizados para alerta de misiles, comunicaciones militares y otras misiones de seguridad nacional.
Northrop Grumman es el principal contratista industrial del programa. En mayo de 2022, Space Systems Command adjudicó un acuerdo de prototipado rápido por $341 000 000 para el primer emplazamiento. La arquitectura completa contempla 27 unidades de radar sincronizadas para vigilar de forma continua el entorno orbital geosíncrono.
El primer sitio DARC se construye en Australia Occidental, donde comenzaron las obras en octubre de 2023 y el sensor ya opera bajo un régimen de uso inicial. El segundo está previsto en Pembrokeshire, Gales. La ubicación de los tres radares permitirá transferir el seguimiento de objetos entre emplazamientos y reducir vacíos de cobertura.
La necesidad operativa está vinculada al desarrollo de capacidades contraespaciales de China y Rusia. La Fuerza Espacial ha señalado maniobras amplias y rápidas de satélites chinos de las series SJ y TJS en órbita geoestacionaria, además de tecnologías de encuentro y proximidad que pueden emplearse tanto para servicios orbitales como para misiones militares.
En 2022, el satélite chino SJ-21 trasladó un satélite BeiDou fuera de servicio a una órbita cementerio por encima de GEO. Estados Unidos también atribuye a China el desarrollo de sistemas de guerra electrónica, láseres terrestres y misiles antisatélite, junto con ejercicios que incluyen interferencias contra comunicaciones, radares y servicios de navegación por satélite.
Rusia mantiene programas de guerra electrónica, energía dirigida, sistemas cinéticos y capacidades orbitales contraespaciales. La Fuerza Espacial informó además de maniobras de satélites militares rusos cerca de otros aparatos, incluidas aproximaciones a menos de un kilómetro en algunos casos.
DARC no está diseñado para atacar ni desactivar naves hostiles. Su utilidad militar consiste en detectar movimientos, cambios orbitales y aproximaciones a otros satélites con suficiente continuidad para distinguir comportamientos rutinarios, riesgos de colisión, actividades de inspección o maniobras potencialmente hostiles.
La órbita geoestacionaria es especialmente importante porque permite mantener cobertura constante sobre grandes regiones de la Tierra. Allí operan satélites empleados en comunicaciones estratégicas, alerta de misiles y otras funciones militares. Una amenaza contra esos sistemas puede incluir interferencias, cegamiento de sensores o aproximaciones cercanas, además de ataques destructivos.
La selección de Texas completa la distribución geográfica prevista para la red DARC. Australia aporta cobertura desde el hemisferio sur, Reino Unido añade un segundo punto separado y Estados Unidos cerrará la arquitectura con Lake Kickapoo. Los tres países firmaron en septiembre de 2023 un memorando de entendimiento para el programa con una vigencia de 22 años.










