La guerra en Oriente Medio reabre el debate sobre bases avanzadas, drones chinos y vulnerabilidad estadounidense en la primera cadena de islas.
Las bases avanzadas muestran límites ante misiles y drones
Si la guerra actual en Oriente Medio deja una enseñanza para el Ejército de Estados Unidos, es la utilidad limitada de las bases avanzadas frente a un adversario moderno. Los misiles y drones iraníes provocaron daños severos en instalaciones militares estadounidenses situadas alrededor de Irán, incluidos los Estados árabes vecinos del Golfo. La magnitud de esos daños, pese a una amplia red de defensas antiaéreas, hace que reconstruir las bases dañadas o destruidas en Oriente Medio parezca una decisión contraproducente.
Ese episodio también abre interrogantes más amplios sobre la eficacia de las instalaciones militares de Estados Unidos que rodean China en la llamada primera cadena de islas. Ese arco incluye territorios que van desde la península de Kamchatka, atraviesan Japón y Taiwán, y se extienden hasta Filipinas y el mar de China Meridional. La comparación con Oriente Medio introduce una duda operativa sobre la capacidad de esas bases para resistir ataques sostenidos.
Si la República Islámica de Irán pudo causar daños tan amplios a bases estadounidenses en Oriente Medio durante una guerra de 100 días, resulta razonable preguntarse qué margen tendrían las bases de Estados Unidos en el Indo-Pacífico. La preocupación se concentra dentro de la primera cadena de islas e incluso en la segunda, frente a China, cuyo arsenal de misiles, drones y armas hipersónicas es mucho más amplio y avanzado que el iraní.

La amenaza específica de los drones chinos debería bastar para que Washington revise a fondo su compromiso con el mantenimiento de esas instalaciones militares. Son sistemas baratos, cada vez más sofisticados y prescindibles. En la fase actual de la guerra moderna, esa combinación convierte a los drones chinos en una de las amenazas más graves y difíciles de neutralizar para las fuerzas estadounidenses desplegadas a lo largo de la primera cadena de islas.
Factores que elevan el riesgo para las bases estadounidenses
- Los drones chinos son baratos, sofisticados y prescindibles.
- Los enjambres pueden forzar el consumo de defensas críticas.
- Las bases en Japón y Guam están dentro del alcance chino A2/AD.
- Las pistas estadounidenses forman parte de los objetivos previstos por Pekín.
Los enjambres buscan agotar defensas antes del ataque principal
Los ataques de saturación con drones no buscan necesariamente destruir objetivos sensibles dentro de las bases estadounidenses. Esa función correspondería a los misiles y a las armas hipersónicas chinas. Desde la perspectiva de Pekín, cualquier impacto fortuito de un dron contra posiciones estadounidenses aportaría una ventaja adicional. Sin embargo, la misión principal de esos sistemas consistiría en obligar a Washington a emplear recursos defensivos costosos contra amenazas baratas y numerosas.
El objetivo sería forzar el consumo de sistemas críticos de defensa antiaérea y antimisiles, que son costosos y limitados, contra enjambres baratos. De ese modo, las defensas estadounidenses se gastarían antes de enfrentar misiles, armas hipersónicas y aviones de combate chinos, plataformas mucho más costosas. Esa lógica convierte a los drones en un instrumento de desgaste previo, diseñado para degradar la capacidad defensiva antes del ataque principal.
Las fuerzas estadounidenses ubicadas en la primera cadena de islas, en lugares como Japón y Guam, son estacionarias y se encuentran dentro del alcance de las armas chinas de antiacceso y negación de área, conocidas como A2/AD. Pekín también ha diseñado una estrategia que contempla la destrucción de pistas estadounidenses en instalaciones militares clave de esa cadena, como parte de un plan más amplio para dificultar la proyección de poder de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

En una guerra contra el Ejército estadounidense, el empleo de enjambres de drones antes de cualquier fuerza principal de ataque china contra esas bases críticas aumentaría de forma significativa la presión sobre las defensas estadounidenses. Esa misma lógica se aplicaría a los buques de guerra de la Marina de Estados Unidos que se aproximaran a la primera cadena de islas, incluidos los portaaviones situados dentro del alcance de los sistemas chinos.
China amplía plataformas nodriza para lanzar drones en masa
Los sistemas A2/AD que China emplearía para dañar instalaciones militares estadounidenses cercanas también se utilizarían contra buques de guerra de la Marina de Estados Unidos. En ese escenario, los drones chinos volverían a servir para saturar las defensas antimisiles de los buques de superficie estadounidenses antes del lanzamiento de misiles más complejos y costosos, junto con armas hipersónicas dirigidas contra las unidades navales dentro de su alcance.
Pekín entiende la oportunidad que los enjambres de drones baratos, fabricados en masa y prescindibles ofrecen a sus fuerzas armadas frente al poder militar convencional de Estados Unidos dentro de la primera cadena de islas. China aprovecha esas ventajas comparativas para desarrollar un arsenal de drones destinado a atacar a las fuerzas estadounidenses, con una orientación centrada en la saturación, el desgaste y la presión sostenida sobre defensas difíciles de reemplazar.

Además, China desarrolla nuevas plataformas nodriza de drones. Algunas estarán diseñadas para volar y otras para operar en el mar. El objetivo es sostener una presencia y una capacidad continuas para lanzar cantidades crecientes de drones de manera simultánea. Con ello, Pekín busca saturar los sistemas estadounidenses de defensa antimisiles y defensa antiaérea, que son sensibles y difíciles de reemplazar cuando se consumen en grandes cantidades.
Una vez agotados esos sistemas por drones chinos baratos, las bases y portaaviones estadounidenses quedarían más expuestos a ataques con misiles y armas hipersónicas de China. Entre los sistemas en desarrollo figura la plataforma nodriza pesada de drones Jiutian, propulsada a reacción. El sistema, fabricado por la estatal Aviation Industry Corporation of China, AVIC, completó hace poco su primer vuelo en Pucheng, en la provincia de Shaanxi.
El Jiutian aumenta la presión sobre la primera cadena de islas
La plataforma Jiutian puede transportar hasta 100 drones más pequeños. Tiene una velocidad máxima de unas 378 nudos, un alcance de traslado de 4.349 millas y un techo operativo de 49.212 pies. También cuenta con ocho puntos de anclaje bajo las alas, capaces de portar misiles aire-superficie y aire-aire, o bombas guiadas de 1.000 kilogramos. Esas características amplían la capacidad china para sostener operaciones de saturación a distancia.
El Jiutian será difícil de rastrear, podrá ofrecer cobertura persistente en regiones disputadas dentro de la primera cadena de islas y aumentará la amenaza contra la operación segura y la supervivencia de las instalaciones militares estadounidenses desplegadas a lo largo de esa zona. Su papel se integra en una arquitectura más amplia de drones, misiles y armas hipersónicas dirigida a limitar la capacidad de maniobra estadounidense.

Washington ha intentado hacer frente a estas amenazas mediante una estrategia conocida como “defensa por negación”, que distribuye las fuerzas estadounidenses entre islas más pequeñas y remotas. Esta nueva estrategia también depende de drones y bombarderos furtivos de Estados Unidos, ya que pueden desplegarse a mayor distancia, fuera del alcance de la red china A2/AD. Esa orientación plantea por qué Estados Unidos dedica tiempo y dinero a mantener bases tan costosas dentro del alcance de esos sistemas chinos.
La amenaza de los enjambres de drones chinos seguirá creciendo y no desaparecerá a corto plazo. La guerra con Irán ha mostrado la escasa utilidad de mantener grandes bases avanzadas estadounidenses en regiones disputadas. Dado que la guerra ha evolucionado en la última década hacia un modelo que favorece el combate no tripulado de mayor alcance, Washington debería asumir sus pérdidas en la primera cadena de islas y reubicar sus fuerzas fuera del radio cada vez mayor de los drones, misiles y armas hipersónicas de China.
Reubicar fuerzas reduciría costes, riesgos y exposición militar
Una decisión de ese tipo no solo ahorraría dinero a los contribuyentes estadounidenses. También podría preservar vidas y equipos clave de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, y quizá reducir la tensión en una situación que se ha vuelto grave e insostenible en el Indo-Pacífico. La conclusión central es que las bases avanzadas dentro del alcance de armas modernas pierden valor cuando el adversario puede saturar defensas, destruir pistas y sostener ataques con sistemas baratos y prescindibles.




