La Fuerza Aérea de Estados Unidos opera actualmente con menos cazas de los que exige el mínimo establecido por el Congreso, mientras intenta aumentar de forma sustancial su flota de combate durante la próxima década.
La situación aparece detallada en un informe del Servicio de Investigación del Congreso, publicado el 4 de septiembre de 2026, que analiza la estructura futura de la fuerza de cazas y las dificultades para alcanzar los objetivos previstos.
El documento menciona una meta de 1.558 aeronaves para 2035. Esa cifra ya había aparecido en el informe sobre la estructura de fuerzas a largo plazo presentado por el Departamento de la Fuerza Aérea al Congreso en octubre de 2025.
El nuevo análisis examina si la Fuerza Aérea puede alcanzar esa estructura y qué decisiones podría tener que adoptar el Congreso para respaldarla o modificarla.
La Fuerza Aérea ya está por debajo del mínimo legal

Según el Título 10, Sección 9062, del Código de Estados Unidos, la Fuerza Aérea debe mantener un inventario de aeronaves de misión principal, conocido como PMAI, de al menos 1.145 cazas.
Sin embargo, el 5 de mayo de 2026, el secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, notificó al Congreso que el servicio disponía de 1.098 cazas, es decir, 47 menos que el mínimo exigido.
La diferencia adquiere otra dimensión al compararla con el informe de octubre de 2025, que propuso una forma distinta de contar la flota. La Fuerza Aérea planteó entonces el concepto de Inventario Total de Aeronaves Codificadas para Combate, o CC TAI, que incluye aeronaves de respaldo y reservas destinadas a cubrir pérdidas.
El servicio argumentó que el PMAI deja fuera aproximadamente el 15 % de las aeronaves asignadas a unidades codificadas para combate. No obstante, el requisito legal de 1.145 cazas continúa basado en el PMAI.
Con el criterio CC TAI, el inventario correspondiente al año fiscal 2026 sería de 1.271 cazas, frente a un PMAI de 1.098. Para 2030, el informe proyecta 1.304 cazas según CC TAI y 1.146 según PMAI.
La meta para 2035 es de 1.558 cazas tripulados
El análisis de la Fuerza Aérea de 2025 concluyó que serían necesarios 1.558 cazas tripulados y codificados para combate en 2035 para alcanzar lo que considera una postura operativa de bajo riesgo. También fijó un objetivo intermedio de unos 1.369 cazas para 2030.

Estas cifras utilizan el criterio CC TAI. Para alcanzarlas, la Fuerza Aérea pretende retirar aeronaves antiguas y aumentar al mismo tiempo la compra de modelos nuevos.
El informe de 2025 identificó como posibles ritmos máximos de adquisición hacia 2030 aproximadamente 100 F-35A y 24 F-15EX por año.
El informe del Congreso repite esas cifras, pero añade que el objetivo dependerá tanto de la disponibilidad de fondos como de la capacidad industrial. La Fuerza Aérea no prevé contar con suficiente autoridad presupuestaria para financiar por completo ese aumento de la producción.
El F-35A seguirá siendo la base de la fuerza de cazas tácticos, mientras el F-15EX ofrecerá una capacidad complementaria basada en alcance, carga útil y posibilidad de transportar grandes cantidades de armamento.
El F-35 es un caza furtivo de quinta generación diseñado alrededor de la supervivencia, los sensores y el trabajo en red. El F-15EX, en cambio, es una plataforma no furtiva de gran tamaño capaz de transportar una carga considerable.
Ambos modelos deberán aportar buena parte de la fuerza necesaria antes de que el F-47 de nueva generación esté disponible en cantidades significativas.
La edad de la flota complica la modernización

El problema no se limita al número de aeronaves. La Fuerza Aérea opera una flota intensamente utilizada cuya edad media ronda los 27,4 años.
El informe señala además que el servicio posee la flota de cazas más antigua entre las fuerzas estadounidenses y numerosos países socios. Indica que es aproximadamente el doble de vieja que la de la Marina de Estados Unidos y tres veces más antigua que la flota de cazas de la Real Fuerza Aérea Australiana.
El envejecimiento aumenta los costos y las dificultades de mantenimiento. La escasez de repuestos y otros problemas de sostenimiento también pueden reducir la cantidad de aeronaves realmente disponibles para operaciones.
El informe menciona una “correlación casi perfecta” entre el aumento de la edad de la flota de cazas y la disminución de sus tasas de disponibilidad.
El plan de modernización depende por ello de retirar modelos antiguos, como los F-15C/D y A-10C heredados, además de los F-15E y F-16C/D de mayor edad, mientras aumentan las compras de F-15EX y F-35A.
Sin embargo, el Congreso ha intervenido repetidamente en los planes de retiro por temor a que se pierda capacidad antes de que lleguen los sustitutos. El marco legal actual restringe, por ejemplo, la retirada de F-22 y F-15E, y también se han impuesto límites a la retirada de A-10.
La Fuerza Aérea deberá reducir al mínimo las interrupciones en la preparación operativa mientras renueva su flota.
El F-47 y los CCA no solucionan el déficit inmediato

La fuerza futura será transformada por el F-47, el caza de sexta generación desarrollado dentro del programa Next Generation Air Dominance.
El avión está destinado a aportar capacidades superiores a las del F-35 y el F-15EX, especialmente en entornos fuertemente disputados frente a adversarios avanzados.
Sin embargo, el F-47 no ofrece una solución inmediata al problema del inventario. La Fuerza Aérea debe mantener operativa su flota actual mientras el nuevo caza atraviesa las fases de desarrollo, pruebas y producción.
El plan también plantea cómo deben contabilizarse las Collaborative Combat Aircraft, o CCA, dentro de la futura estructura. La meta de 1.558 cazas se refiere únicamente a aeronaves tripuladas y excluye estos sistemas no tripulados.
El informe de 2025 describe expresamente a los CCA como multiplicadores de fuerza y no como sustitutos de los cazas tripulados. El informe del Congreso mantiene ese enfoque, aunque señala que estos sistemas permiten ampliar el tamaño total de la fuerza para un presupuesto determinado.










