Estados Unidos incorporó de nuevo bombarderos B-1 a su campaña aérea contra Irán mientras intenta presionar a Teherán para que reduzca su control sobre el estrecho de Ormuz.
Según The Jerusalem Post, uno de estos aparatos participó el martes en ataques contra territorio iraní. Axios señaló que fueron las primeras misiones del B-1 desde que se reanudaron los combates y añadió que el bombardero despegó de una base situada en el Reino Unido.
Estados Unidos volvió a utilizar bombarderos B-1 contra Irán en las primeras misiones de este modelo desde la reanudación de los combates, según informes citados por medios estadounidenses e israelíes.
El regreso de esta aeronave se produjo mientras el presidente Donald Trump analiza cómo continuar la ofensiva. El mandatario espera que las conversaciones con Irán den mejores resultados que las anteriores, pero también contempla una operación militar de gran escala, según diversos informes.
Concebido para sustituir al B-52, el B-1 puede transportar dos docenas de bombas de 2.000 libras o decenas de misiles de crucero. Posee la mayor capacidad de carga útil entre los bombarderos estadounidenses y está diseñado para volar a velocidad supersónica a baja altitud.

El Mando Central de Estados Unidos aseguró que ya había utilizado este modelo durante la fase inicial de la guerra. “Bombarderos B-1 estadounidenses despegan para apoyar la Operación Furia Épica, 1 de marzo de 2026”, indicó el CENTCOM en una publicación acompañada de imágenes de una aeronave que despegaba desde un emplazamiento no revelado.
El B-1 mantiene su papel en los ataques de largo alcance
El primer B-1 entró en servicio en 1985. Al cumplirse 41 años desde su incorporación, el Mando Estratégico de Estados Unidos lo describió como “la columna vertebral de la fuerza estadounidense de bombarderos de largo alcance, capaz de lanzar con rapidez grandes cantidades de armamento de precisión y no guiado contra cualquier adversario, en cualquier lugar del mundo y cuando se le ordene”.
“Durante décadas, el B-1 ha sido la base de nuestra capacidad de ataque de largo alcance”, afirmó el teniente coronel Brian Guyette, comandante del 28.º Escuadrón de Bombardeo.
El teniente coronel Ryan Stillwell, comandante del 9.º Escuadrón de Bombardeo, destacó también sus capacidades. “El B-1 es una aeronave extraordinaria. Aporta al combate una versatilidad y una potencia de fuego incomparables”, declaró.

“Aquí, en el 9.º Escuadrón, hemos demostrado la capacidad del B-1 para llevar armamento con rapidez a cualquier parte del mundo y responder de forma constante a las necesidades de nuestros aliados y socios”, añadió.
Stillwell sostuvo que la combinación de velocidad, capacidad de despliegue y carga convencional dificulta que un adversario pueda anticipar su empleo. “La capacidad del B-1 para desplegarse con rapidez, operar a velocidades supersónicas y transportar la mayor carga convencional lo convierte en una plataforma por naturaleza imprevisible para el adversario y en un recurso de combate flexible”, afirmó.
“Ya sea para integrarse con nuestros aliados o para responder a nuestros adversarios, el B-1 permite mantener presencia avanzada y, al mismo tiempo, un alcance estratégico decisivo. Nuestros adversarios nunca saben cuándo ni dónde aparecerá un B-1, pero todos saben exactamente de qué es capaz cuando lo hace”, agregó.
La Fuerza Aérea destaca su capacidad para penetrar defensas enemigas

Estados Unidos ya había empleado varios B-1 con base en su territorio para atacar objetivos en Siria e Irak durante 2025.
El coronel Seth Spanier, comandante de la 7.ª Ala de Bombardeo, afirmó que la aeronave conserva una capacidad singular para penetrar defensas enemigas y completar misiones de largo alcance. “Cuando se trata de penetrar las defensas enemigas, asestar el golpe final y regresar después a casa, no existe una aeronave ni una tripulación superior al B-1 y a los aviadores que lo apoyan”, señaló.
“Gracias al reabastecimiento en vuelo y a sus avanzadas capacidades de adquisición de blancos, podemos garantizar que las bombas alcancen su objetivo y que las tripulaciones regresen a salvo, todo ello sin necesidad de establecer bases avanzadas. Es un modelo probado. Nuestros adversarios lo saben y nuestros aviadores lo demuestran. El B-1 siempre ha sido, y continúa siendo, una prueba del dominio aéreo de Estados Unidos”, añadió.





