Los hutíes aseguraron haber derribado el 16 de septiembre un caza F-15SA de la Real Fuerza Aérea Saudí durante operaciones militares en la gobernación de Marib, en el norte de Yemen. El movimiento difundió videos que muestran restos del avión con marcas saudíes y el número de cola 5539, identificado como una aeronave del Escuadrón 55.
El incidente ocurrió en medio de una intensa campaña aérea saudí de apoyo a las fuerzas del Gobierno yemení. De confirmarse, sería la primera pérdida conocida de un F-15SA, la versión más avanzada de la familia F-15 en servicio con Arabia Saudita.
Las imágenes publicadas muestran una secuencia de seguimiento térmico, el lanzamiento de un misil tierra-aire y el impacto contra el caza unos 24 segundos después. Durante ese intervalo, la aeronave realizó maniobras evasivas, desplegó contramedidas y utilizó postcombustión antes de ser alcanzada.
Los hutíes afirmaron que emplearon un misil de fabricación local, aunque no revelaron el modelo. El tiempo de vuelo observado y la trayectoria registrada descartan varios sistemas de corto alcance y apuntan a un misil con capacidad para mantener el seguimiento del objetivo durante un recorrido aproximado de entre 16 y 20 kilómetros.
El episodio también sugiere el posible empleo de sensores electroópticos o infrarrojos para detectar y seguir al avión sin emitir señales de radar, lo que habría reducido el tiempo de advertencia disponible para la tripulación y limitado la eficacia de parte de sus sistemas defensivos.
El F-15SA incorpora radar AESA, sensores infrarrojos, sistemas avanzados de guerra electrónica y equipos automáticos de alerta y lanzamiento de contramedidas. Sin embargo, la aeronave siniestrada pertenecía al programa de modernización F-15SR, por lo que su configuración específica podía diferir de la de los ejemplares fabricados directamente con el estándar F-15SA.
Los hutíes ya habían reivindicado ataques contra cazas saudíes en 2018, aunque en esos casos las aeronaves lograron regresar a sus bases. El incidente de septiembre de 2026 marcaría una escalada al terminar con un avión destruido en territorio yemení, mientras el destino de sus dos tripulantes continúa sin conocerse.
La acción también refleja la evolución de las capacidades antiaéreas hutíes, que en los últimos años han demostrado una creciente capacidad para amenazar aeronaves militares en distintas fases de la guerra. Si esta secuencia puede repetirse contra aviones saudíes que operan sobre Marib, supondría un nuevo desafío para las operaciones aéreas de Arabia Saudita en Yemen.










