El diseño sueco Saab 37 integra operación en pistas cortas, motor RM8, computador central y enlace Stril 60 para explicar su defensa dispersa.
Bas 60 exigió un caza supersónico apto para carreteras suecas y nieve
Al definir su defensa durante la Guerra Fría, Suecia exigió el sistema de bases aéreas dispersas Bas 60, que más tarde evolucionó al marco logístico Bas 90. La doctrina descentralizada requería flotas de combate desde tramos de carreteras civiles reforzadas, con pistas de 500 metros de longitud y anchuras estrictas de 13 metros. Ese esquema debía servir bajo meteorología invernal y baja adherencia, lejos de bases convencionales y con apoyos mínimos, en puntos preparados para uso táctico inmediato y camuflaje local.
Ante ese marco operativo, la Fuerza Aérea Sueca fijó un requisito táctico innegociable para una nueva plataforma. El avión debía alcanzar Mach 2 a gran altitud, conservar rendimiento óptimo en misiones de penetración a baja cota y realizar despegues y aterrizajes muy cortos. El desarrollo del Sistema 37, adjudicado como contratista principal a Svenska Aeroplan Aktiebolaget, respondió a esta arquitectura logística con el diseño estructural y la integración del Saab 37 Viggen en pistas limitadas y de baja adherencia de carretera.

Para cumplir ese requisito, la célula adoptó un ala en delta doble combinada con planos delanteros fijos en el fuselaje frontal. Esos planos auxiliares tenían superficies de control de borde de fuga y creaban vórtices de sustentación adicionales sobre el extradós de las alas principales en aproximaciones con alto ángulo de ataque. La geometría aeronáutica redujo la velocidad de aproximación final a 220 kilómetros por hora, un parámetro fuera del alcance de otras plataformas supersónicas de ala en flecha pura.
En las zonas de alta carga térmica, el fuselaje recurrió a grandes proporciones de aluminio revestido y estructuras de titanio, sobre todo en conductos de escape y mamparos traseros. El tren principal adoptó ruedas en tándem para absorber impactos severos en pistas irregulares o dañadas. Esa solución también aseguraba estabilidad lateral ante frenados bruscos sobre asfalto congelado, una condición crítica para operaciones desde carreteras civiles reforzadas y áreas de dispersión del sistema sueco sin pérdida de control direccional durante el invierno.
Datos clave de despegues y aterrizajes cortos del Viggen
- Bas 60 y Bas 90 preveían carreteras reforzadas con pistas de 500 metros y 13 metros de anchura.
- La velocidad de aproximación final bajó a 220 kilómetros por hora gracias al ala en delta doble y los planos delanteros.
- El motor RM8 incorporó postcombustión propia e inversor de empuje para detenciones en menos de 500 metros.
- Equipos de un mecánico certificado y cinco soldados podían preparar una nueva salida en menos de 10 minutos.
El motor RM8 y el computador central ampliaron la autonomía táctica

Para la planta motriz, Suecia partió de una modificación profunda del turboventilador civil Pratt and Whitney JT8D, habitual en aviones comerciales de pasajeros. Svenska Flygmotor, después conocida como Volvo Aero, fabricó esa turbina bajo licencia con la designación RM8. Los ingenieros locales añadieron una cámara de postcombustión propia y un inversor de empuje, pieza mecánica ausente en la inmensa mayoría de las aeronaves de combate de la época y clave para el empleo desde bases dispersas en refugios de carretera.
Con el inversor de empuje, el flujo de gases de escape se redirigía hacia adelante a través de tres ranuras desplegables situadas en la sección posterior del fuselaje. Este mecanismo detenía el avión en distancias inferiores a los 500 metros y facilitaba la maniobra de retroceso en tierra sin tractores externos. El requisito era absoluto, porque la aeronave debía situarse dentro de refugios camuflados en las carreteras escandinavas tras cada operación y sin apoyo externo inmediato en emplazamientos remotos de carretera.
Dentro del fuselaje, el Viggen albergó el primer computador digital central integrado de forma nativa en un avión de combate táctico, denominado Central Kalkylator 37. El equipo de estado sólido procesaba datos de navegación en tiempo real, calculaba trayectorias óptimas de interceptación, gestionaba el suministro de armamento y proyectaba información instrumental en una pantalla a la altura de los ojos del piloto. Esa centralización eliminó la necesidad de un oficial de sistemas de armas en la cabina para misiones de ataque a baja altitud.
Además del apoyo en vuelo, el Central Kalkylator 37 incorporó diagnóstico de fallos en tierra, lo que aceleraba las revisiones técnicas. Bas 90 sumó a la pista principal de carreteras un entramado de calles de rodaje ocultas en bosques y hasta cuatro pistas cortas auxiliares transversales. En esas áreas remotas, equipos con un mecánico certificado y cinco soldados conscriptos podían rearmar, reabastecer combustible y preparar el avión para una nueva salida en menos de 10 minutos bajo la intemperie invernal.
Stril 60 enlazó al Viggen con centros subterráneos y variantes clave
Al integrarse en la red de control de defensa antiaérea Stril 60, la plataforma obtuvo un enlace de datos táctico temprano en el teatro europeo. Los transceptores a bordo permitían que los centros subterráneos de dirección transmitieran vectores de intercepción, altitudes de objetivos y perfiles de ataque directamente al computador central de la aeronave. Así se evitaban comunicaciones por voz susceptibles de interceptación electrónica o interferencia de radiofrecuencia, una ventaja para operaciones de defensa aérea con emisión reducida dentro del teatro europeo.

Durante la década de 1970, las entregas iniciales a la Fuerza Aérea Sueca incluyeron la variante de ataque terrestre AJ 37. Su armamento principal abarcó los misiles de crucero antibuque RB 04E, con cabezas de combate de 300 kilos. Los proyectiles volaban a cotas rasantes de escasos metros sobre el oleaje, y sus espoletas de proximidad activaban la carga explosiva directamente bajo las quillas de las embarcaciones enemigas en el entorno marítimo previsto para la defensa sueca en operaciones antibuque.
Después del modelo de ataque, las líneas de ensamblaje produjeron la versión de reconocimiento fotográfico SF 37, dotada de baterías de cámaras en un morro modificado sin radar. También apareció la variante de vigilancia marítima SH 37, con sistemas de detección de buques optimizados para el entorno litoral del mar Báltico. Ambas configuraciones trasladaban la misma plataforma a misiones de información visual, control marítimo y defensa del área costera sueca, sin abandonar la base común para tareas navales del mar Báltico.
Para la formación de pilotos, la configuración biplaza recibió la nomenclatura SK 37. Esa célula sacrificó la aviónica de radar central y los tanques de combustible internos frontales para alojar el segundo puesto de pilotaje. La decisión mantuvo la base estructural del Viggen, pero permitió el entrenamiento dentro de una aeronave derivada del mismo sistema. La familia 37 cubría así ataque terrestre, reconocimiento, vigilancia marítima e instrucción operativa desde una arquitectura compartida del sistema 37 para el entrenamiento operativo de pilotos.
La variante JA 37 respondió al Pacto y cerró su servicio con Gripen
Ante la aparición de bombarderos supersónicos en las fuerzas aéreas del Pacto de Varsovia, la plataforma evolucionó hacia una variante de superioridad aérea y defensa puntual, designada JA 37. Esta iteración exigió la planta motriz RM8B, con 73 kilonewtons de empuje en régimen seco y 127 kilonewtons con postcombustión plena. El cambio reforzó la función de interceptor sin abandonar la lógica de respuesta rápida asociada al sistema sueco y sus bases dispersas ante amenazas de alta velocidad del Pacto de Varsovia.
Para acomodar las demandas de flujo de la turbina revisada, el diseño alargó el fuselaje en 13 centímetros y ensanchó las tomas de aire. El morro alojó el radar de impulsos de tipo Doppler Ericsson PS-46, una antena de alta potencia capaz de detectar contactos en vuelo a baja cota contra el ruido de fondo topográfico. Esa arquitectura guiaba los misiles aire-aire de alcance medio RB 71, derivados de la familia británica Skyflash, y proyectaba energía electromagnética continua sobre los blancos para asegurar el impacto.

Además de los misiles, el JA 37 integró un cañón Oerlikon KCA de 30 milímetros montado en un contenedor ventral fijo. El arma disparaba proyectiles de alta velocidad a una cadencia de 1350 disparos por minuto. Su balística generaba un volumen de fuego destructivo con trayectoria plana, una cualidad letal para interceptaciones a corta distancia, en especial allí donde los misiles carecían de distancia mínima de fijación en fases finales del enfrentamiento de alta velocidad y corta separación del interceptor sueco.
Con el fin de la Guerra Fría y la entrada del JAS 39 Gripen, Suecia modificó su inventario por nuevas plataformas de menores costos operativos, arquitecturas de software abiertas y firmas de radar reducidas. El ministerio de Defensa retiró escuadrones de ataque, reconocimiento y patrulla marítima en los primeros años de la década de 2000. Los últimos JA 37 vigilaron el espacio aéreo nacional hasta noviembre de 2005, antes del desguace de fuselajes y la conservación museística de pocas células, con un único ejemplar apto para exhibición civil en espacio aéreo segregado.