Las fuerzas militares de Ucrania comenzaron la integración de la estación de armas remota Guardian 30, de fabricación española, en vehículos de combate de infantería BMP de origen soviético. La modificación fue revelada en imágenes difundidas por el 146.º Regimiento Separado de Reparación y Recuperación, unidad encargada de rehabilitar y acondicionar material blindado para su empleo en el frente.
La Guardian 30 permite modernizar blindados BMP soviéticos mediante sensores electroópticos, control de tiro estabilizado y operación remota desde el interior del vehículo, lo que mejora la precisión y la protección de la tripulación.
La adopción del módulo de combate, desarrollado por la firma española Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), forma parte de una estrategia de modernización híbrida. En lugar de limitarse a reparaciones de emergencia, Ucrania busca actualizar la flota blindada heredada con sistemas capaces de responder a las exigencias del campo de batalla actual.
Modernización de los BMP ucranianos con sistemas de control de tiro
La instalación de la Guardian 30 incorpora sensores electroópticos avanzados, sistemas estabilizados de control de tiro y calculadoras balísticas. Estos elementos aumentan la precisión del primer disparo y mejoran la conciencia situacional en condiciones nocturnas o de baja visibilidad.
Al tratarse de una torreta operada a distancia, el sistema incrementa de forma significativa la supervivencia de la tripulación. Los operadores pueden combatir desde el interior del casco del vehículo, sin exponerse en una torreta tripulada durante el contacto directo con drones, artillería o fuego antiblindaje.
A nivel técnico, la torreta Guardian 30 destaca por su flexibilidad de armamento. El sistema estándar puede operar con un cañón Mk 44 Bushmaster II de 30 mm, adaptable a 40 mm, o con el cañón automático 2A42 de 30 mm, además de una ametralladora coaxial de 7,62 mm y lanzadores de granadas de humo.
Para la logística ucraniana, la compatibilidad con el cañón soviético 2A42 resulta crucial. Esta opción permite aprovechar inventarios de munición existentes y el conocimiento técnico de los equipos de mantenimiento, evitando una dependencia inmediata de cadenas de suministro occidentales más complejas.
Una respuesta a las limitaciones de los BMP soviéticos
La actualización busca subsanar deficiencias de los modelos BMP tradicionales en un escenario bélico condicionado por el uso intensivo de drones y artillería. El cañón de baja presión de 73 mm del BMP-1 carece de efectividad frente a los estándares actuales, mientras que el BMP-2, aunque dispone de un cañón de 30 mm, depende de ópticas obsoletas instaladas en una torreta tripulada expuesta.
La integración de la Guardian 30 no convierte al blindado soviético en un IFV de última generación, pero sí le otorga mayor potencia de fuego y capacidad óptica para atacar fortificaciones, infantería y vehículos ligeros con mayor eficiencia. La mejora también refuerza la utilidad de plataformas ya disponibles, un factor relevante para un ejército que necesita mantener volumen operativo en el frente.
El trasfondo de esta integración responde a acuerdos de cooperación industrial. En mayo de 2025 se confirmó el inicio de las entregas de estas torretas a Ucrania, junto con planes de EM&E para localizar de forma progresiva las tareas de mantenimiento y producción de los módulos en territorio ucraniano.
Esta medida apunta a reducir la dependencia de talleres de reparación externos en el extranjero y a consolidar un modelo de soporte técnico más autónomo y resiliente. Para las fuerzas ucranianas, la modernización de los BMP con la estación Guardian 30 combina disponibilidad inmediata, adaptación logística y mejoras operativas clave para sostener el combate mecanizado.