La Fuerza Aérea de Estados Unidos anunció que comenzó a incorporar pilotos de pruebas operativas a bordo del nuevo bombardero furtivo B-21 Raider, dentro de una fase clave de evaluación del programa.
El primer vuelo con esta configuración se realizó recientemente en la Base Aérea Edwards, en California, donde un piloto de pruebas operativas compartió la cabina con un piloto de pruebas de desarrollo.
El B-21 Raider entró en una fase combinada de pruebas al integrar pilotos operativos junto a pilotos de desarrollo, una medida que busca acelerar su transición hacia el servicio activo.
Hasta ahora, el B-21 había sido pilotado por integrantes del 420.º Escuadrón de Pruebas de Vuelo, encargados de las pruebas de desarrollo con los dos primeros fuselajes del bombardero.
El piloto de pruebas operativas fue asignado al Destacamento 5 del Centro de Pruebas y Evaluación Operativas de la Fuerza Aérea, conocido como AFOTEC.
“Pusimos a un miembro de pruebas operativas en el asiento del piloto y a un graduado de la Escuela de Pilotos de Pruebas de la Fuerza Aérea en el otro”, dijo el coronel Matt Guasco, comandante del Destacamento 5 del AFOTEC.
La Fuerza Aérea combina pruebas de desarrollo y operativas
Guasco añadió que, en la historia moderna de las pruebas, la Fuerza Aérea nunca había aplicado ese enfoque tan pronto dentro de un programa. El servicio calificó el hito como un cambio importante en la forma de evaluar sus aviones de próxima generación más críticos.

La integración de pruebas operativas y de desarrollo busca romper barreras históricas en el proceso de pruebas de vuelo. Tradicionalmente, las pruebas de desarrollo verifican que una aeronave cumpla sus especificaciones técnicas y vuele de forma segura.
Las pruebas operativas, en cambio, suelen ejecutarse mucho más tarde para determinar si una plataforma es eficaz en combate, adecuada para el usuario final y capaz de sobrevivir en escenarios reales.
La transición directa a un entorno combinado elimina la brecha entre comprobar que un avión funciona y demostrar que está listo para el combate. La Fuerza Aérea ya había aplicado un enfoque similar con el F-15EX Eagle II, aunque con plazos distintos.
El B-21 Raider se acerca a su entrada en servicio
Los responsables del programa describen este paso como reflejo de la urgencia que rodea la puesta en servicio del B-21 Raider. Funcionarios de la Fuerza Aérea y de Northrop Grumman han señalado que el bombardero está “cerca” de entrar en servicio.
A principios de este año indicaron que se espera que el B-21 llegue a la base aérea de Ellsworth, en Dakota del Sur, en 2027. Esa instalación será una de las piezas centrales de la transición operativa del nuevo bombardero furtivo.
“La integración de las pruebas operativas y de desarrollo en el programa del B-21 ejemplifica la cultura de adquisición que estamos inculcando en toda la fuerza”, afirmó el general Dale White, director de cartera de sistemas de armas críticos del Departamento de Defensa.
White sostuvo que el programa aplica una mentalidad más inteligente y ágil, apoyada en herramientas modernas de producción y ensayo, con una urgencia destinada a desafiar procesos antiguos y avanzar hacia un sistema de adquisición más flexible.
El programa Raider acelera integración de misión y armamento

White, responsable de los programas Sentinel, F-47, B-21 y del Avión de Combate Colaborativo, afirmó que el Raider está más cerca de poner letalidad asimétrica en manos de los combatientes.
El teniente coronel Matthew Gray, comandante del 420.º Escuadrón de Pruebas de Vuelo y director de la Fuerza de Pruebas Combinadas del Raider, señaló que incorporar evaluadores operativos en esta etapa permite medir la verdadera utilidad en combate del bombardero.
“Ahora podemos evaluar la verdadera utilidad en combate del bombardero, y no solo sus características de vuelo”, afirmó Gray.
El primer B-21 llegó a la Base Aérea Edwards en noviembre de 2023, al término de su primer vuelo. Tras la llegada del segundo B-21 en septiembre de 2025, la Fuerza de Pruebas Combinadas Raider pasó de comprobaciones iniciales de rendimiento en vuelo a la integración de sistemas de misión críticos y armamento.
El avance confirma que el programa ya no se limita a validar comportamiento básico en vuelo, sino que entra en una etapa orientada a misión, sostenimiento, empleo de sistemas y preparación para unidades operativas.
Sentinel, B-21 y F-47 concentran prioridades estratégicas

El general White mantuvo una reunión con todo el equipo de la Raider CTF en la Base Aérea Edwards el 8 de junio de 2026. Durante el encuentro subrayó la importancia estratégica de acelerar las pruebas sin comprometer la seguridad del programa.
“Hay tres programas de los que depende el futuro de nuestra nación: Sentinel, B-21 y F-47”, declaró ante el equipo. “Estas son las capacidades a las que recurrirá nuestra nación en sus momentos más oscuros”.
White expuso sus prioridades para el B-21: garantizar que el programa cuente con recursos adecuados y evitar que los trámites burocráticos sobrecarguen al equipo de pruebas.
Al mismo tiempo, advirtió que la urgencia no debe convertirse en imprudencia. “No voy a ser imprudente y decir que se acelere el ritmo”, afirmó. En su lugar, preguntó directamente al equipo: “¿Cómo puedo allanar el camino?”.
White señaló que facilitar el trabajo de la Fuerza de Pruebas Combinadas requiere un cambio cultural. También insistió en la necesidad de demostrar urgencia con propósito, cuestionar procesos establecidos y traspasar límites sin poner en riesgo el desarrollo del B-21 Raider.