La familia de Lia Cohen Malka, de bendita memoria, asesinada en la explosión de un vehículo en la autopista Ayalón, expresó su dolor y denunció que su expareja, sospechoso del crimen, la había amenazado durante mucho tiempo sin que nadie lo detuviera.
La familia de Leah Cohen Malka denunció amenazas previas por parte de su expareja, investigado tras la explosión del vehículo en el que murió la mujer en la autopista Ayalón.
Tom Nissani, primo de la fallecida, afirmó que el sospechoso había amenazado a Lia y a sus familiares durante un periodo prolongado. En una publicación en redes sociales, sostuvo que el hombre “siguió en libertad” mientras, presuntamente, planeaba el asesinato.
“El asesino llevaba tiempo amenazándola a ella y a mis tíos, y siguió en libertad planeando este asesinato, al parecer. Nadie lo detuvo”, escribió Nissani. También preguntó con dolor cómo es posible que “hombres” sean capaces de asesinar a su pareja una mañana cualquiera, incluso después de una separación.
Lia Cohen Malka, de 35 años, residía en Rishon LeZion y era madre de una niña de dos años. Murió el jueves por la explosión de un artefacto colocado en el coche en el que viajaba por la autopista Ayalón, cerca del cruce de Holón.
El artefacto explosivo, de medio kilo de peso, estaba colocado debajo del asiento del conductor. La detonación provocó la muerte de Lia en el acto y el vehículo se incendió después de la explosión.
La Policía investiga las denuncias previas y el origen del explosivo

Esa misma mañana, Lia había publicado una historia en Instagram con una foto de su hija sonriendo. La imagen se convirtió en uno de los detalles más dolorosos del caso, ocurrido pocas horas antes de que la investigación se centrara en su expareja.
De la investigación policial se desprende que, hace unos meses, Lia Cohen Malka presentó una denuncia contra su expareja por amenazas contra su padre. Posteriormente, presentó otra denuncia relacionada con el mismo entorno de conflicto.
El exmarido fue citado para ser interrogado bajo advertencia. Los investigadores examinan todas las hipótesis, incluida la posibilidad de que el artefacto explosivo fuera activado mediante un temporizador o por control remoto.

El padre de Lia afirmó que “las discusiones entre marido y mujer llegaron a un punto muerto y acabaron en una tragedia de tal magnitud”. Sus palabras se suman al reclamo de la familia, que exige respuestas sobre las señales de advertencia previas al crimen.
La Policía continúa revisando el historial de denuncias, las circunstancias de la explosión y el modo en que el artefacto fue colocado bajo el asiento del conductor. La familia insiste en que las amenazas eran conocidas y en que la tragedia pudo haberse evitado.