El Sindicato de Periodistas de Israel expresó su respaldo a los creadores de la película Naza después de las reacciones y amenazas que, según la propia organización, recibieron.
El sindicato defendió la libertad de expresión como una condición para que puedan discutirse opiniones, posiciones y declaraciones que cuestionen el discurso público y a distintas instituciones. También sostuvo que sin libertad de expresión no hay democracia y que, sin democracia, el Estado de Israel no sobrevivirá.
Amit Segal rechazó esa posición y calificó al sindicato de “partidarios del ministerio de propaganda de Hamás”. También escribió: “Vergüenza para todos los que los financian y les dan dinero”.
Noam Amir también criticó el comunicado. “Esto no es libertad de expresión, es libertad para humillar y difamar. Deberían avergonzarse de sí mismos”, afirmó.
La organización ya había causado controversia por su reacción al cierre de las oficinas de Al Jazeera en Ramallah y a la confiscación de su equipo periodístico.
En aquella ocasión, cuestionó que el cierre se ejecutara por orden de un comandante militar y sobre la base de una opinión confidencial, porque las razones de la decisión no podían conocerse. Además, describió el carácter público de la operación como “nada más que un truco de relaciones públicas”.
El sindicato sostuvo entonces que cerrar un medio de comunicación mediante una orden militar, en vez de recurrir a un proceso legal abierto y justo, debía preocupar a periodistas y ciudadanos de un país democrático.










