El Dr. Ron Schleifer, especialista en guerra psicológica, sostiene que la reciente difusión de un informe sobre un líder árabe que aconseja a otro firmar un acuerdo que “adormecería a Israel” forma parte de una operación de guerra psicológica atribuida al Mossad.
En una entrevista con Arutz Sheva-Israel National News, Schleifer analizó distintos elementos del breve reporte sobre la conversación entre dos líderes árabes cuya identidad todavía no ha sido revelada. A su juicio, determinar quiénes son no resulta relevante. “Probablemente Israel esté espiando a los líderes árabes y decidió difundir este informe. Amit Segal fue quien lo recibió; es la opción ideal, ya que tiene ideas y trabaja para el Canal 12, que sigue siendo el canal más popular de Israel; de esa manera, se consigue la máxima difusión”.
Para Schleifer, la operación proporciona importantes ventajas a Israel. Una de ellas consiste en someter a una fuerte presión a dos dirigentes que, aparentemente, ocupan altos cargos en países árabes. Según explicó, ambos “no comen ni beben, por la preocupación, la presión y el temor a la enorme vergüenza que sufrirán cuando se revelen sus identidades; y, sin duda, se revelarán ante el público occidental. Sienten una enorme ansiedad que les impide concentrar sus energías en el avance de sus objetivos”.
El experto considera que la filtración también lleva a esos dirigentes, y posiblemente a otros líderes árabes, a asumir que los servicios de inteligencia israelíes pueden acceder a sus conversaciones más reservadas, así como a otros secretos relacionados con distintos asuntos. A su entender, esa percepción genera un efecto considerable en la región y refuerza la imagen de la capacidad tecnológica de Israel.
“No hacen falta ferias militares ni tecnológicas para insinuarlo. Basta con una frase a un periodista. Otra ventaja es el aumento de la ansiedad en el mundo árabe, donde todos se preguntan quiénes son estos dos líderes”. Schleifer sostiene que la incertidumbre y la desconfianza entre los dirigentes árabes terminan favoreciendo a Israel.
El especialista también afirma que muchos israelíes consideran que este tipo de operaciones de engaño constituye una estrategia legítima frente a los dirigentes árabes. Como ejemplo, menciona el tratado de paz con Egipto. “Tenemos un tratado de paz con Egipto, pero lo violó la primera semana después de su firma, y ahora toda la península del Sinaí se ha convertido en una plataforma para equipamiento militar en lugar de un medio para combatir al ISIS. Esto es evidente para nosotros, pero aún no lo es para el mundo occidental”.
Schleifer vuelve a destacar que la filtración permite proyectar la superioridad tecnológica israelí sin necesidad de exhibiciones militares o tecnológicas. “No hacen falta ferias militares ni tecnológicas para insinuarlo. Basta con una frase a un periodista. Otra ventaja es el aumento de la ansiedad en el mundo árabe, donde todos se preguntan quiénes son estos dos líderes”. La preocupación generada entre los dirigentes árabes, sostiene, beneficia a Israel.
A su juicio, el impacto de la filtración demuestra el alcance de la operación: dos líneas de una conversación privada entregadas a un periodista han provocado conmoción en el mundo árabe. Schleifer señala que todo comenzó con una llamada a un periodista de confianza y considera que el resultado constituye una señal favorable. “Nos encontramos en una región donde la actividad militar es diferente, y finalmente nos estamos adaptando a estos desafíos. Es una señal muy positiva”.






