La administración Trump citó a declarar a varios periodistas de The New York Times después de que el diario publicara esta semana información sobre problemas de seguridad vinculados con el nuevo Air Force One.
La aeronave, que el presidente estadounidense Donald Trump recibió como regalo de Qatar, había entrado en servicio apenas la semana pasada.
Según el periódico, las citaciones buscan obligar a los reporteros a presentarse el miércoles ante un gran jurado federal en Manhattan. The New York Times añadió que, en algunos casos, agentes federales entregaron las citaciones en los domicilios de los periodistas.
La información publicada por The New York Times no ha podido ser verificada de forma independiente y, por ahora, ni la Casa Blanca ni el Departamento de Justicia han respondido.
“La presencia de agentes federales en la puerta de los domicilios de periodistas debería sacudir la conciencia de cualquier estadounidense que crea en la Constitución y en la libertad de prensa que esta protege”, afirmó en un comunicado David McCraw, abogado del periódico.
Los hechos ocurrieron después de que Trump utilizara el nuevo Air Force One para viajar a una cumbre de la OTAN en Turquía. Sin embargo, el miércoles salió rumbo a Mildenhall, una base de la Real Fuerza Aérea ubicada en Suffolk, Inglaterra, a bordo de uno de los aviones antiguos empleados como Air Force One. Las dos aeronaves volaron hasta Mildenhall y, posteriormente, Trump cambió al avión nuevo para regresar a la Base Conjunta Andrews.
El cambio inesperado de avión tuvo lugar tras el colapso de un frágil alto el fuego con Irán, en un contexto de ataques aéreos estadounidenses contra territorio iraní y ofensivas de Teherán contra tres Estados árabes del Golfo. Dado que Irán y Turquía comparten frontera, surgieron especulaciones sobre la posibilidad de que el avión regalado por Qatar, sometido a una modernización de $400 millones, no contara con ciertos sistemas avanzados de seguridad y contramedidas.
El diario informó el miércoles de que la decisión se tomó por recomendación del Servicio Secreto. Al día siguiente, añadió que la aeronave más reciente carecía de algunas de las capacidades avanzadas de seguridad instaladas en los aviones antiguos, incluidos sistemas de defensa antimisiles. Ambos artículos se basaron en fuentes anónimas.
Trump negó entonces que hubiera problemas de seguridad y afirmó en las redes sociales que la escala en Mildenhall tenía como objetivo permitir que el personal militar de la base viera el nuevo avión. Durante el vuelo, rechazó ante los periodistas que lo acompañaban que las preocupaciones de seguridad relacionadas con Irán hubieran influido en la decisión de regresar con dos aeronaves. Consultado sobre si conocía alguna amenaza creíble de Irán contra el Air Force One, el presidente minimizó el asunto.










