El Instituto para el Estudio del Antisemitismo Global y la Política (ISGAP) sostiene en un nuevo informe que redes afines a los Hermanos Musulmanes operan en Canadá mediante estructuras vinculadas a la política, la sociedad civil y la educación superior.
El documento, de unas 200 páginas, describe esas redes como “parte de una estrategia transnacional estructurada de arraigo ideológico, integración institucional, control narrativo y protección tanto política como legal”. El instituto aclara que su análisis se refiere al islamismo como ideología política y no al islam como religión ni al conjunto de los musulmanes canadienses.
El ISGAP divide esa estrategia en cuatro ámbitos: la construcción de narrativas públicas, la presencia en instituciones, la movilización política y el uso de mecanismos legales. Según el informe, estos elementos funcionan de forma conjunta y permiten ampliar la influencia de organizaciones vinculadas ideológicamente a los Hermanos Musulmanes.
El informe pone el foco en varias universidades de Canadá
Una parte central del documento está dedicada a las universidades. El instituto examina la Universidad de Toronto, la Universidad de York, la Universidad Metropolitana de Toronto y la Universidad de Waterloo, con especial atención a la financiación extranjera, los acuerdos de investigación, el activismo político en los campus y determinados proyectos científicos.
Sobre la Universidad de Toronto, el informe sostiene que se ha convertido en un “nodo central en el desarrollo y la difusión de narrativas contrarias a Israel y afines”. Recuerda que la Semana del Apartheid Israelí se originó en esa institución y que allí se instaló uno de los mayores campamentos universitarios de protesta de Norteamérica después del 7 de octubre.
El ISGAP también señala la actividad de organizaciones como la Asociación de Estudiantes Musulmanes (MSA), Estudiantes por la Justicia en Palestina (SJP) y el Movimiento de la Juventud Palestina (PYM), y describe relaciones de colaboración entre ellas dentro de los campus.
El informe recuerda que la MSA fue fundada en 1963 por miembros y colaboradores de los Hermanos Musulmanes y que aparece mencionada en un memorando de la Hermandad publicado en 1991. La dirección nacional de la organización afirma contar con filiales en más de 600 instituciones de educación superior de Norteamérica.
Según el instituto, algunas de estas organizaciones también han recibido apoyo de Musulmanes Estadounidenses por Palestina (AMP). El informe vincula a dirigentes de AMP con entidades mencionadas durante el proceso judicial de la Fundación Tierra Santa como integrantes de una red estadounidense de apoyo a Hamás.
ISGAP señala financiación procedente de Qatar
Otro eje del análisis es la financiación procedente de Qatar. El ISGAP identifica proyectos patrocinados por el Fondo Nacional de Investigación de Qatar en la Universidad de Toronto en áreas como energía solar, modelado de corrosión, sistemas de carbono y comunicaciones seguras.
En la Universidad Metropolitana de Toronto, el informe menciona un memorando de entendimiento con la Universidad de Doha para la Ciencia y la Tecnología que contempla programas académicos conjuntos, colaboración en investigación y una incubadora empresarial.
En la Universidad de Waterloo, el ISGAP cifra en más de C$3 800 000 la financiación vinculada al Estado qatarí destinada a proyectos sobre redes inteligentes, infraestructura energética, aislamiento de alta tensión y sistemas ambientales relacionados con hidrocarburos.
A partir de estos casos, el instituto sostiene que la combinación de financiación extranjera, falta de transparencia y presencia de organizaciones que identifica con la red ideológica de los Hermanos Musulmanes puede facilitar mecanismos de influencia política e ideológica.
El documento también aborda la movilización política y las auditorías
El informe dedica además un apartado a la movilización en torno a Israel y la cuestión palestina. Según el ISGAP, determinadas organizaciones musulmanas y grupos de defensa han desarrollado redes capaces de intervenir en debates públicos, campañas políticas y relaciones con candidatos y legisladores.
El documento también aborda las controversias en torno a las acusaciones de islamofobia. Como ejemplo, menciona la auditoría de la Agencia Tributaria de Canadá a la Asociación Musulmana de Canadá y señala que la organización calificó ese proceso de discriminatorio.
El informe recoge asimismo una evaluación realizada en 2025 por el organismo canadiense de supervisión de seguridad nacional e inteligencia, que detectó deficiencias en la selección de auditorías de la Agencia Tributaria y riesgos de sesgo y discriminación en la fiscalización de organizaciones benéficas musulmanas.
Entre sus recomendaciones, el ISGAP propone mayores requisitos de transparencia sobre financiación extranjera, actividad política y vínculos entre organizaciones, además de una mayor coordinación entre Canadá y Estados Unidos para supervisar redes relacionadas con los Hermanos Musulmanes.
“El reto al que se enfrenta Canadá no se limita a la simple presencia de voces extremistas individuales ni a una debilidad institucional aislada”, afirmó Charles Asher Small, director ejecutivo del ISGAP. “El documento ilustra de qué manera estas redes ideológicas interconectadas adquieren legitimidad, acceso a las instituciones, fondos públicos, influencia política y protección ante cualquier tipo de escrutinio”.
Small pidió una respuesta basada en “la transparencia, la debida diligencia institucional y una aplicación rigurosa y consciente de la seguridad nacional”.










