Mor tiene 35 años, vive en Tel Aviv y trabaja como entrenadora física y asesora en nutrición deportiva. Aunque mantiene un estilo de vida saludable, decidió iniciar un procedimiento médico cada vez más frecuente entre mujeres de treinta años: la congelación de óvulos.
La decisión surgió después de conocer las experiencias de sus amigas. Mor explicó que quiere ser madre en el futuro y prefiere no tomar esa decisión bajo la presión del reloj biológico. Para ella, conservar óvulos representa una alternativa disponible para más adelante.
La reserva de óvulos de una mujer se forma antes del nacimiento y disminuye a lo largo de la vida. La profesora Osnat Walfisch, directora del Hospital de Mujeres y Maternidad de Beilinson, del grupo Clalit, explicó que cada mes se pierde una pequeña parte de esa reserva. A partir de los 35 años, la posibilidad de lograr un embarazo de forma natural comienza a descender con rapidez y, a los 40, se vuelve mucho más difícil.
Una de las opciones disponibles es la vitrificación. Esta técnica congela los óvulos a una temperatura de 196 grados bajo cero para conservar el potencial reproductivo correspondiente a la edad en que fueron extraídos. El profesor Yoel Shufaro, director de la unidad de fertilidad y fecundación in vitro de Beilinson, explicó que el método permite preservar ese potencial. Según las normas del Ministerio de Salud, los óvulos congelados pueden utilizarse hasta los 54 años.
El costo del procedimiento se redujo durante el último año después de que Clalit, Maccabi y Leumit se sumaran a Meuhedet en la financiación parcial para mujeres desde los 30 años. Un ciclo de extracción cuesta alrededor de ₪7 500 y los medicamentos añaden unos 2.500. Las aseguradoras financian actualmente cerca de ₪3 500 por ciclo. Para una mujer que necesita tres ciclos, el ahorro puede superar los ₪10 000.
El tratamiento también implica dificultades y riesgos. Incluye medicación hormonal y posteriormente una intervención quirúrgica bajo anestesia. Shufaro señaló que la estimulación de un mayor número de folículos en los ovarios puede causar sensación de hinchazón y plenitud abdominal.
La edad en el momento de congelar los óvulos tiene un papel decisivo en las probabilidades posteriores. Según los datos citados, una mujer que congela óvulos entre los 30 y 35 años tiene al menos un 90% de probabilidades de tener un bebé a partir de ellos. Entre los 35 y 38 años, la cifra baja al 60%, y después de los 40 años cae al 20%. Las aseguradoras dejan de financiar el procedimiento después de los 38 años.
Shufaro explicó que después de los 40 años ya no se acostumbra recomendar la congelación de óvulos para preservar la fertilidad y que, en esos casos, se aconseja intentar un embarazo en el presente. Walfisch, por su parte, recomienda considerar la congelación a las mujeres que llegan a los 30 años y no planean tener hijos próximamente.
Los especialistas comparan el impacto de esta posibilidad con el que tuvo la píldora anticonceptiva en 1961. Según Walfisch, la congelación de óvulos reduce la presión que impone el paso del tiempo sobre las decisiones relacionadas con la maternidad y permite a las mujeres disponer de mayor margen para decidir cuándo formar una familia.










