Las pruebas dieron negativo, pero Israel mantiene hospitales preparados y recomienda evitar viajes no esenciales a zonas con transmisión activa.
Pruebas negativas y hospitales preparados ante posibles casos
Los dos pacientes ingresados en hospitales israelíes por sospecha de infección con el virus del ébola Bundibugyo dieron negativo en las pruebas de detección, informó este martes el Ministerio de Sanidad. Los ingresos se produjeron en el Centro Médico Rambam, en Haifa, y en el Centro Médico Sheba, en el área de Tel Aviv. Ambos habían regresado de la República Democrática del Congo, donde existe transmisión activa del ébola, al igual que en la vecina Uganda.
Tras los resultados negativos, el profesor Jacob Strahilevitz, jefe del Departamento de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas del Centro Médico Hadassah de Jerusalén, afirmó que los cinco hospitales designados para tratar posibles casos adoptan todas las medidas necesarias para estar preparados. Además de Rambam y Sheba, el Centro Médico Hadassah, el Centro Médico Soroka de Beersheba y el Hospital Ichilov de Tel Aviv están listos para recibir pacientes sospechosos.
El Ministerio de Sanidad proporcionó a los hospitales equipos de protección individual para garantizar la seguridad del personal médico que atiende a estos pacientes, afirmó Strahilevitz. Según la Organización Mundial de la Salud, hasta el 19 de junio se habían registrado 896 casos confirmados y 232 muertes vinculadas al brote. La OMS declaró la situación como emergencia sanitaria mundial, mientras Israel mantiene protocolos de aislamiento físico y medidas contra el contacto en salas especiales.
En Israel nunca se ha registrado un caso confirmado de ébola, indicó el Ministerio de Sanidad. Durante un brote anterior, en 2014, hubo varios casos sospechosos, pero todos resultaron negativos. Strahilevitz afirmó que la probabilidad de que la cepa actual se propague a Israel sigue muy baja. Pese a ello, las autoridades sanitarias mantienen precauciones porque una persona infectada puede regresar a su país de origen y enfermar después del viaje.
Datos clave sobre hospitales, brote y recomendaciones
- Los pacientes ingresados en Rambam y Sheba dieron negativo en las pruebas de detección del ébola Bundibugyo.
- Hadassah, Soroka e Ichilov también están preparados para recibir pacientes con sospecha de infección.
- Hasta el 19 de junio, la OMS registró 896 casos confirmados y 232 muertes vinculadas al brote.
- Israel no ha tenido casos confirmados de ébola, aunque sí sospechas descartadas durante el brote de 2014.
- El Ministerio de Sanidad recomienda evitar viajes no esenciales a zonas con transmisión activa.
Origen del ébola, vacunas y límites frente a la cepa actual
El ébola es una enfermedad grave, a menudo mortal, que afecta a seres humanos y otros primates. Strahilevitz explicó que el virus puede transmitirse desde animales salvajes, como murciélagos frugívoros y monos, a seres humanos que viven en las mismas zonas. Según la OMS, los primeros brotes de ébola se produjeron en aldeas remotas de África Central, cerca de selvas tropicales, antes de que el gran brote de África Occidental causara 11.000 muertes entre 2014 y 2016.
Durante ese brote, se invirtieron enormes recursos en la búsqueda de medicamentos y vacunas, señaló Strahilevitz. Ahora existe una vacuna contra el ébola y varios medicamentos que pueden resultar eficaces contra el virus. Esa vacuna fue considerada altamente eficaz contra cepas anteriores. Jean-Jacques Muyembe, el profesor congoleño que identificó el virus por primera vez en 1976, declaró en 2021 que el virus había sido derrotado, aunque el ébola Bundibugyo pertenece a una cepa diferente.
Los efectos del brote actual se agravan en la República Democrática del Congo, un país afectado por una guerra civil y con recursos médicos cada vez más escasos. Strahilevitz señaló que la financiación destinada a USAID fue interrumpida y que, aunque Médicos Sin Fronteras, la OMS y UNICEF han intervenido, en estos momentos hay menos medicamentos y menos infraestructuras. Ese contexto complica la respuesta sanitaria frente a una cepa para la que no existe un tratamiento específico plenamente establecido.
Según Strahilevitz, este brote no se identificó hasta varios meses después y ahora hay miles de personas afectadas por el virus. Por lo tanto, la vacuna contra el virus anterior no es eficaz, los medicamentos no surten efecto y la única forma de detenerlo pasa por estrictas medidas de aislamiento. También señaló que la tasa de mortalidad actual es inferior a la registrada hace una década: antes fue cercana al 60 %, mientras que ahora se sitúa entre el 30 % y el 50 %.
Síntomas, transmisión y medidas de aislamiento contra el ébola
En la primera fase, la enfermedad se presenta como una afección similar a la gripe, con fiebre, dolores musculares y articulares, explicó Strahilevitz. Después, por un mecanismo que aún no se ha identificado por completo, el virus se propaga por el cuerpo. Entre los síntomas figuran vómitos, diarrea y hemorragias en órganos internos, incluidos los pulmones. Las personas mueren por deshidratación debido a la diarrea y a las hemorragias en los órganos internos, afirmó.
Como no existe un tratamiento específico plenamente establecido contra esta cepa, el personal médico se centra en tratamientos de apoyo, como rehidratación y nutrición, para aliviar los síntomas. Cuando una persona está infectada, puede liberar virus viable a través de la sangre y otras secreciones, explicó Strahilevitz. De ese modo, puede convertirse en fuente de nuevas infecciones, en especial si el diagnóstico llega tarde o si el contacto cercano se mantiene antes del aislamiento.
Durante el brote de hace una década, añadió Strahilevitz, una costumbre local consistía en atender los cadáveres en los hogares. Las familias lavaban a los muertos y los conservaban durante varios días antes del entierro. Durante ese periodo de cuidado de los muertos, muchas personas se infectaron, por lo que fue necesario un cambio urgente en las prácticas funerarias. La enfermedad también puede transmitirse por contacto directo con sangre, fluidos corporales o secreciones.
El virus puede transmitirse además por objetos y superficies contaminados, explicó Strahilevitz. También puede pasar de una persona a otra si alguien le da la mano a otra persona y luego se toca el ojo. Una vez producida la infección, el periodo de incubación puede llegar hasta 21 días antes de la aparición de síntomas. Una persona puede infectarse en una zona endémica, regresar a su país de origen y enfermar allí, con riesgo de transmitir el virus a otras personas.
Viajes, vigilancia sanitaria y aviso a israelíes en África
Por ese riesgo, las autoridades sanitarias israelíes adoptan precauciones para ingresar a las personas con sospecha de ébola en salas especiales de los hospitales, con aislamiento físico y medidas de precaución contra el contacto, afirmó Strahilevitz. El Ministerio de Sanidad reiteró su llamamiento a evitar viajes no esenciales a regiones con transmisión activa del ébola, principalmente la República Democrática del Congo y Uganda, donde la circulación del virus mantiene la alerta sanitaria internacional.
En caso de viajar a esas zonas, el Ministerio de Sanidad recomendó consultar previamente en una clínica de medicina del viajero, de acuerdo con las directrices publicadas en su página web. Se estima que hay decenas de israelíes en zonas infectadas de África. Cuando embarcan en vuelos desde África hacia Israel, reciben información ministerial en la que se les indica que, si desarrollan síntomas, deben informar de inmediato a su médico.
Strahilevitz señaló que es más probable que viajeros procedentes de África presenten otras infecciones, desde infecciones respiratorias simples hasta malaria o fiebre tifoidea. Sin embargo, si estuvieran infectados por ébola, podrían transmitirlo a sus familiares antes de recibir diagnóstico. Esa posibilidad explica la insistencia en informar rápido al médico, sobre todo después de viajes a zonas con transmisión activa y ante síntomas compatibles con fiebre, diarrea, vómitos o dolores musculares.
Algunas personas podrían dudar antes de informar a las autoridades sanitarias porque no quieren quedar en aislamiento en un hospital, afirmó Strahilevitz. Sin embargo, subrayó que el sistema sanitario necesita saberlo para poder tratarlas a ellas, a sus familias y a sus seres queridos. La gente debe entender esto para que se puedan salvar vidas, añadió, en un contexto donde la detección temprana y el aislamiento siguen como herramientas centrales frente al brote.








