Mientras las operaciones terrestres y la defensa de las fronteras ocupan el primer plano, una revolución tecnológica transforma desde sus fundamentos la forma en que combaten las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). El coronel A., jefe del Departamento de Fronteras y Detección durante los últimos tres años y medio, se encuentra al frente de este esfuerzo. Su cargo comprende la responsabilidad sobre los sistemas de detección del enemigo, desde medios electroópticos y radares hasta tecnologías de detección subterránea, una función que adquirió especial importancia tras el estallido de la guerra.
“Somos responsables de las capas tecnológicas desplegadas en las fronteras”, explica en una entrevista con C14. “Esto incluye las salas operativas “Mars”, distribuidas a lo largo de todas las fronteras, además de los sistemas de recopilación e información que concentran los datos de todos los sensores en centros de operaciones locales y sectoriales”.
Una de las principales innovaciones que impulsa el coronel A. consiste en dotar de plena autonomía tecnológica a las fuerzas desplegadas sobre el terreno. En el pasado, las unidades tácticas dependían de elementos externos para recopilar información o ejecutar ataques. La situación actual es completamente distinta.
“Durante la guerra dirigí todo el ámbito de los sistemas no tripulados, los drones y la robótica de las FDI”, afirma el coronel A. “Se trata de un campo completamente nuevo que nació durante la guerra. Multiplicamos por más de veinte tanto la cantidad como la variedad de medios disponibles actualmente para las FDI. Esto permite que cada brigada y cada batallón recopilen información y ejecuten ataques de forma autónoma dentro de su sector. La visión de “detección y ataque” se convirtió en una realidad”.
Esta revolución tecnológica también salva vidas. Según el coronel A., el uso de drones y sistemas robóticos modifica la naturaleza del contacto con el enemigo.
“Permite salvar una cantidad enorme de vidas. Resulta difícil siquiera calcularla. En muchas situaciones, las FDI ya no entablan combates cuerpo a cuerpo, sino que destruyen mediante drones al enemigo que se aproxima y amenaza a las fuerzas. Esto evita que los combatientes resulten heridos, permite localizar a los terroristas a distancia y neutralizar sus operaciones sin exponer directamente a la unidad”.
Una parte esencial de esta capacidad depende de una velocidad de desarrollo sin precedentes. El departamento dirigido por A. funciona conforme a un modelo de “hackatón” permanente, en el cual las soluciones se crean y perfeccionan durante las propias operaciones. Un ejemplo destacado es el conocido dron “Murciélago”.
“Ya se encuentra en su séptima versión”, revela el coronel A. “Mejoramos constantemente tanto la plataforma como la cabeza de combate. Antes, un ciclo rápido de desarrollo requería entre dos y tres meses. Ahora aspiramos a reducirlo a cuatro semanas, porque eso es lo que necesitan las fuerzas sobre el terreno. Nuestros ingenieros conocen directamente el entorno operativo y completan los ciclos tecnológicos con rapidez”.
La creatividad tecnológica del departamento permitió incluso establecer una singular “fábrica de micromuniciones”. El coronel A. explica que lograron desarrollar municiones adaptadas a drones mediante métodos poco convencionales.
“Actualmente sabemos aprovechar munición descartada, munición capturada o distintos tipos de contenedores, llenarlos con explosivos y convertirlos en municiones homologadas. Esta capacidad permite que un comandante de batallón complete rápidamente el ciclo de ataque sin recurrir a la Fuerza Aérea ni a unidades de apoyo”.
Esta fábrica, basada en desarrollos surgidos durante la guerra, funciona también con personal integrado por reclutas haredíes incorporados a la estructura.
De cara al futuro, la inteligencia artificial se convierte en una parte inseparable del sistema, aunque se mantiene sujeta a límites definidos.
“Empleamos la inteligencia artificial de distintas formas, por ejemplo, en sistemas de mando y control o en la localización de objetivos que una máquina puede identificar mejor que el ojo humano”, explica el coronel A. Sin embargo, subraya el principio que rige su uso: “No ejecutamos ataques mediante inteligencia artificial. Siempre queremos que la decisión de disparar permanezca en manos de un combatiente. Aplicamos este criterio con gran rigor para mantener la precisión”.
Por último, señala que las FDI son consideradas uno de los ejércitos más avanzados en este ámbito, aunque estudian de forma constante los desarrollos de otros países.
“Analizamos continuamente lo que ocurre en el mundo, por ejemplo, en la guerra entre Rusia y Ucrania, e incorporamos esas capacidades a nuestros sistemas”, afirma.
Su siguiente objetivo consiste en alcanzar una superioridad absoluta en el dominio aéreo próximo al suelo, conocido por su acrónimo hebreo ROKAK.
“La exigencia de las fuerzas sobre el terreno es sencilla: “Traigan más”. Actualmente no existe ningún sector que carezca de estos nuevos medios. Estos sistemas hacen que las FDI sean mucho más letales y estén mucho mejor protegidas”.





