El líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, permanece atrincherado en un lugar no revelado, con acceso limitado al exterior y protegido por un sistema de comunicación basado en mensajeros, según inteligencia estadounidense citada por funcionarios de Estados Unidos con conocimiento del asunto.
De acuerdo con esas fuentes, el aislamiento del líder iraní ha retrasado las respuestas de Teherán a las propuestas enviadas por la administración de Donald Trump y también ha complicado la coordinación interna entre los funcionarios iraníes autorizados para negociar con Washington. Dos funcionarios indicaron que, cuando Estados Unidos remite detalles de un posible acuerdo, la respuesta puede demorarse por las dificultades para hacer llegar la información a Jamenei.
El punto central: funcionarios estadounidenses sostienen que Mojtaba Jamenei dirige las decisiones iraníes desde un lugar secreto y recibe mensajes mediante intermediarios, lo que ralentiza la negociación con Washington.
El aislamiento de Jamenei retrasa las respuestas de Teherán
Un portavoz de la Casa Blanca declinó comentar sobre la inteligencia relativa al paradero de Jamenei o sobre los métodos de comunicación utilizados por el gobierno iraní. Sin embargo, un alto funcionario de la administración afirmó el domingo que el líder supremo aceptó los contornos del actual borrador de acuerdo.
Trump publicó en Truth Social que esperaba una respuesta definitiva en los próximos días. Según la información citada por los funcionarios, esa respuesta depende de un circuito de comunicación lento, en el que los mensajes deben llegar al líder supremo sin revelar su ubicación.
Las fuentes señalaron que Jamenei ha transmitido instrucciones generales a sus subordinados sobre los temas que pueden negociar y aquellos que no deberían discutirse. Ese esquema permite mantener una línea política, pero limita la capacidad de responder con rapidez a cambios en el borrador o a nuevas exigencias de Washington.
Medidas de seguridad tras la Operación Furia Épica
Según el texto, Mojtaba Jamenei resultó herido en ataques estadounidenses e israelíes durante la Operación Furia Épica. Desde entonces, habría reforzado sus medidas de seguridad para evitar ataques similares a los que mataron a su padre, el ayatolá Alí Jamenei, quien gobernó Irán desde 1989 hasta el 28 de febrero.
El actual líder supremo no ha sido visto ni oído oficialmente en público desde antes del inicio de la guerra. De acuerdo con uno de los funcionarios, la inteligencia estadounidense e israelí obtenida desde dentro del gobierno iraní permitió localizar y eliminar a gran parte de la cúpula iraní durante el conflicto.
Las fuentes indicaron que la mayoría de los dirigentes iraníes evita actualmente exponerse, pasa semanas en búnkeres altamente fortificados y limita al mínimo indispensable las conversaciones entre ellos. Un funcionario describió la situación interna como un proceso marcado por la exasperación y por la dificultad de coordinar comunicaciones entre altos cargos.
Una red de mensajeros limita el contacto con el líder supremo
Las precauciones más estrictas se aplican alrededor de Jamenei. Según los funcionarios citados, ni siquiera miembros de los niveles más altos del gobierno iraní conocen su ubicación o tienen una vía directa para contactarlo.
Los mensajes llegan al líder supremo mediante una red de mensajeros diseñada para ocultar su paradero. Ese mecanismo explicaría la lentitud con la que se procesan las decisiones vinculadas a la negociación con Estados Unidos y la falta de respuestas inmediatas sobre los puntos finales del acuerdo.
Uno de los funcionarios afirmó que cada información que recibe Jamenei puede llegar desactualizada y que existe una latencia considerable en sus respuestas. Por esa razón, algunos funcionarios pueden señalar que el líder supremo aceptó el marco general, mientras otros siguen esperando instrucciones sobre detalles específicos.
En este contexto, la negociación entre Washington y Teherán avanza bajo un esquema condicionado por la seguridad personal del líder iraní, la fragmentación de las comunicaciones internas y la necesidad de preservar el secreto sobre su ubicación. Según la información disponible, esos factores han convertido la toma de decisiones iraní en un proceso más lento y menos directo.