Comienza oficialmente la peregrinación anual del Hajj, uno de los Cinco Pilares del Islam.
Más de 1,5 millones de peregrinos han llegado a Arabia Saudí desde el extranjero, según declaró la semana pasada Saleh bin Saad Al-Murabba, comandante de las fuerzas encargadas del control de pasaportes para el Hajj. Los fieles han acudido en masa al país para cumplir con esta peregrinación en medio de un frágil alto el fuego en la guerra con Irán y de las consiguientes tensiones e incertidumbres en la región.
Por lo general, durante el primer día, muchos peregrinos en La Meca se reúnen en un extenso campamento de tiendas de campaña situado en el desierto cercano. Antes de ello, los peregrinos han recorrido repetidamente la Kaaba, la estructura cúbica ubicada en la Gran Mezquita, bajo un calor sofocante.
Para los creyentes, el Hajj puede constituir una experiencia espiritual profundamente conmovedora y una oportunidad para buscar el perdón de Dios y la redención de los pecados pasados. Los peregrinos llevan a cabo los rituales del Hajj a lo largo de varios días. Algunos pasan muchos años a la espera y en oración con la esperanza de realizar algún día esta peregrinación, o reúnen dinero y esperan la autorización necesaria para emprender el viaje.
Mientras soportan el intenso calor para cumplir con los rituales religiosos, muchos peregrinos utilizan sombrillas para protegerse del sol y llevan abanicos de mano. Los voluntarios les distribuyen botellas de agua para ayudarles a mantenerse hidratados, y grandes ventiladores proyectan una fina bruma de agua.
El Hajj reúne a un gran número de musulmanes de distintas razas, etnias, lenguas y niveles económicos, lo que genera en muchos de ellos un profundo sentimiento de unidad.










