El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, rechazó una propuesta del ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, para responder con la destrucción de edificios en Beirut a cada dron explosivo lanzado por Hezbolá contra Israel, durante una reunión del gabinete de seguridad celebrada el domingo por la noche, según informaron medios israelíes y Reuters.
La discusión se produjo en medio de una creciente presión interna por los ataques con drones explosivos contra tropas israelíes en el sur del Líbano y localidades del norte de Israel. De acuerdo con el informe de Canal 12 citado por medios locales, Smotrich planteó que las Fuerzas de Defensa de Israel derribaran 10 edificios en Beirut por cada dron explosivo. Netanyahu descartó esa línea y le preguntó qué haría si Hezbolá lanzaba 30 drones.
Netanyahu rechazó una respuesta automática contra Beirut después de que Smotrich propusiera destruir edificios en la capital libanesa por cada dron explosivo de Hezbolá lanzado contra Israel.
Ynet informó que Smotrich defendió una respuesta basada en la disuasión y afirmó: “No podemos defendernos hasta la muerte”. Reuters señaló este lunes que el ministro pidió reanudar los ataques aéreos contra Beirut tras los incidentes recientes. También anunció un presupuesto de 2.000 millones de shekels, unos 693 millones de dólares, para desarrollar soluciones tecnológicas contra drones.
La muerte de un soldado elevó la presión sobre el gabinete

El debate ocurrió después de la muerte del sargento Nehoray Leizer, de 19 años, por el impacto de un dron explosivo de Hezbolá en el área de Bint Jbeil, en el sur del Líbano, según Times of Israel. El mismo medio indicó que Leizer fue el décimo soldado israelí muerto durante la tregua y el número 23 desde el 2 de marzo.
El jefe del Estado Mayor de las FDI, Eyal Zamir, también reclamó mayor margen operativo durante la reunión, según The Jerusalem Post. Zamir sostuvo que Israel debía atacar edificios en Beirut como respuesta a los ataques de drones de Hezbolá contra soldados israelíes en el sur del Líbano. Ynet lo citó con la frase: “No se puede trabajar con pinzas”.
La posición de Zamir reflejó el malestar dentro del aparato militar por las restricciones operativas frente a los ataques de Hezbolá. Según los informes citados, el debate no se centró solo en la interceptación de drones, sino también en la posibilidad de ampliar los objetivos israelíes en Líbano para elevar el costo de los ataques.
Ben Gvir pide una respuesta más dura contra Hezbolá

El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, se sumó a los pedidos de endurecer la respuesta militar. Según Reuters, afirmó que Israel no debía normalizar los drones explosivos y pidió volver a la guerra en el Líbano. The Jerusalem Post publicó que Ben Gvir también reclamó cortar la electricidad en el Líbano, ocupar Dahiyeh y reanudar una guerra intensa.
Las declaraciones de Smotrich, Zamir y Ben Gvir muestran una presión creciente dentro del gabinete para modificar la respuesta israelí ante los ataques de Hezbolá. Netanyahu, sin embargo, rechazó la propuesta concreta de una represalia proporcional y automática contra edificios en Beirut, según los reportes disponibles.
El frente libanés coincide con negociaciones sobre Irán

La situación regional sigue atravesada por las negociaciones entre Estados Unidos e Irán. Reuters informó este lunes que Netanyahu dijo a asesores cercanos que Israel tiene una influencia limitada sobre las decisiones del presidente Donald Trump respecto de Irán, mientras Washington negocia un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz y discutir el programa nuclear iraní.
Ese contexto añade presión al cálculo israelí en Líbano. Mientras Hezbolá mantiene ataques con drones explosivos y sectores del gobierno piden una respuesta más amplia, Netanyahu debe decidir hasta dónde elevar la intensidad militar sin alterar otros frentes regionales vinculados a Irán.