Uno de los últimos obstáculos para un acuerdo de paz provisional entre Estados Unidos e Irán es el desbloqueo gradual de fondos retenidos por Qatar y destinados a fines humanitarios. La negociación forma parte de un memorando de entendimiento que busca reabrir el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo internacional y ganar tiempo para una segunda fase centrada en el futuro del uranio altamente enriquecido iraní.
El presidente Donald Trump y los negociadores iraníes discuten los detalles finales del documento, que permitiría restablecer la navegación en una de las rutas marítimas más sensibles para el comercio energético mundial. Al mismo tiempo, el acuerdo aplazaría para una segunda ronda la decisión sobre aproximadamente 450 kilogramos de uranio altamente enriquecido en poder de Irán.
El acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán vincula la reapertura del estrecho de Ormuz con el uso gradual de fondos retenidos en Qatar para comprar alimentos y suministros médicos destinados a la población iraní.
Los fondos no serían entregados directamente a Teherán. El mecanismo previsto financiaría la compra de alimentos y productos médicos, que luego serían enviados a Irán. El desembolso gradual quedaría ligado al cumplimiento de objetivos concretos por parte de la República Islámica, entre ellos la apertura del estrecho y el retiro de minas en la zona marítima.
Fondos retenidos en Qatar y condiciones para Irán
Qatar mantiene retenidos 6.000 millones de dólares liberados por el expresidente Joe Biden como parte de un intercambio de prisioneros en septiembre de 2023. Ese acuerdo permitió el regreso de cinco iraní-estadounidenses detenidos, a cambio de cinco iraníes retenidos por Estados Unidos.
La utilización de esos recursos quedó limitada después del ataque sorpresa lanzado por Hamás contra Israel en octubre de 2023, semanas después del intercambio. La ofensiva, ejecutada por el grupo terrorista respaldado por Irán, llevó a restringir los planes para retirar el dinero y aumentó la presión sobre cualquier mecanismo financiero vinculado a Teherán.
En el nuevo esquema, Washington busca impedir que los fondos se conviertan en recursos de libre disposición para el régimen iraní. Por eso, el canal humanitario quedaría sujeto a controles y a avances verificables en el terreno, en especial en lo relacionado con el tránsito marítimo por Ormuz.
Trump fija como línea roja el programa nuclear iraní
Las conversaciones avanzaron después de una reunión de Trump con su equipo de seguridad nacional en la Sala de Situación de la Casa Blanca. En el encuentro participaron, entre otros, el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio. La reunión se extendió durante unas dos horas y estuvo centrada en los términos finales del posible entendimiento.
Trump afirmó en Truth Social que estaba tomando una “decisión definitiva” sobre la propuesta, pero dejó claro que el fin del programa nuclear iraní sigue siendo su línea roja. La Casa Blanca intenta cerrar una primera fase que estabilice la navegación y reduzca la tensión militar, sin abandonar la exigencia de resolver el destino del material nuclear.
El proceso se ha visto complicado por la situación del líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, quien permanece en la clandestinidad por temor a un asesinato por parte de Estados Unidos e Israel. Esa circunstancia ha dificultado la comunicación política dentro de Irán y exige un proceso de mensajería de varios días para transmitir y recibir respuestas.
Aun así, la resolución de los puntos pendientes parece posible en cuestión de días. El entendimiento inicial funcionaría como una pausa diplomática y operativa, mientras las partes abordan los temas más difíciles en una segunda fase.
El destino del uranio enriquecido sigue sin resolverse
La etapa posterior del proceso de paz continúa abierta. El principal punto pendiente es cómo Irán se desharía de sus reservas de uranio altamente enriquecido. Trump escribió en Truth Social que el material nuclear sería desenterrado por Estados Unidos, en coordinación con Irán y la Agencia Internacional de Energía Atómica, para luego ser destruido.
El presidente estadounidense sostuvo además que Estados Unidos y China son los únicos países con la capacidad técnica necesaria para esa operación. Sin embargo, también dejó escrito que no se intercambiará dinero alguno hasta nuevo aviso, una señal de que el alivio financiero seguirá condicionado a resultados concretos.
El presidente chino, Xi Jinping, aceptó en principio ayudar a extraer el material durante la reciente visita de Trump a Pekín. Aun así, Trump ha descartado públicamente enviar el uranio a Rusia o China como solución final dentro del acuerdo.
Otras opciones siguen sobre la mesa. Pakistán o Turquía podrían asumir la custodia del uranio, o el material podría ser diluido y permanecer dentro de Irán bajo condiciones específicas. Cada alternativa presenta riesgos políticos, técnicos y de verificación, por lo que la segunda fase del acuerdo será decisiva para medir la viabilidad del entendimiento.
El memorando que negocian Washington y Teherán intenta resolver primero la urgencia marítima en Ormuz y el acceso humanitario mediante fondos controlados. Sin embargo, el cierre real del proceso dependerá de una fórmula aceptable sobre el uranio enriquecido, el control internacional y las garantías de que Irán no avance hacia una capacidad nuclear militar.