La subsecretaria general de las Naciones Unidas, Martha Pobee, afirmó el lunes ante una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad que la incursión de Israel en el Líbano vulnera la integridad territorial del país y contradice la resolución aprobada en 2006, que exige a Israel retirarse al sur de la frontera trazada por la ONU.
La ONU acusó a Israel y Hezbolá de violar la Resolución 1701 durante una reunión urgente del Consejo de Seguridad sobre la escalada en Líbano. El organismo pidió avanzar hacia un alto el fuego estable y preservar la autoridad del Estado libanés.
Pobee también señaló a Hezbolá por incumplir esa misma resolución, que exige el desarme del grupo terrorista. La funcionaria sostuvo que el objetivo final debe ser un alto el fuego duradero y permanente respetado por todas las partes, en un contexto que describió como “profundamente alarmante”.
Francia convoca al Consejo de Seguridad por la escalada en Líbano
La reunión fue convocada por Francia, que argumentó la necesidad de abordar el aumento de la violencia en Líbano. Durante la sesión, el representante francés afirmó que Hezbolá, con respaldo de Irán, es responsable del estallido de las hostilidades.
Francia reconoció el derecho de Israel a defenderse, pero sostuvo que la magnitud de sus operaciones en territorio libanés no puede justificarse y constituye un “grave error estratégico”. Esa posición reflejó la tensión diplomática entre el respaldo occidental a la seguridad israelí y la preocupación por la ampliación del conflicto en el Líbano.
El embajador estadounidense Mike Waltz afirmó que la distensión y la paz podrían llegar rápidamente si Hezbolá cesa de inmediato sus ataques y si el Gobierno del Líbano hace valer su plena soberanía, reconstruye el país y permite el retorno de su población desplazada. Sus declaraciones se produjeron tras el anuncio de un alto el fuego por parte del presidente estadounidense Donald Trump, aunque sin un compromiso firme y claro de ambas partes.
Líbano acusa a Israel y Danon defiende la incursión militar
El embajador libanés ante la ONU, Ahmad Arafa, acusó a Israel de aprovecharse de un clima regional tenso y de ejecutar una campaña sistemática de destrucción que, en varios casos, equivaldría a crímenes de guerra. Arafa añadió que, si Israel se compromete a un alto el fuego, el Estado libanés asumirá la responsabilidad por cualquier violación posterior una vez alcanzado el cese de hostilidades.
El enviado israelí, Danny Danon, rechazó esa interpretación y sostuvo que Israel no decidió entrar en Líbano sin causa, sino que no tuvo otra opción después de que Hezbolá atacara a Israel el 2 de marzo en apoyo de Irán. Al dirigirse al representante francés, Danon preguntó si Francia esperaría a que los drones sobrevolaran París antes de actuar contra una amenaza similar.

Stephane Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU, António Guterres, llamó a todas las partes a respetar el cese de las hostilidades, mientras el Consejo de Seguridad examinaba el deterioro de la situación en la frontera y el papel futuro de la presencia internacional en el sur del Líbano.
Guterres plantea una nueva presencia de paz tras el fin de la FPNUL
António Guterres afirmó que serán necesarias fuerzas de mantenimiento de la paz en Líbano cuando expire el mandato actual de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano, conocida como FPNUL, a finales de 2026. Esa perspectiva probablemente enfrentará la oposición de Estados Unidos e Israel, que han cuestionado durante años la eficacia de la misión.
El Consejo de Seguridad decidió en agosto pasado, bajo presión de Estados Unidos, poner fin al mandato de la FPNUL el 31 de diciembre de 2026. Sin embargo, también solicitó a Guterres presentar opciones antes del 1 de junio para permitir que una presencia de la ONU continúe en Líbano, especialmente para vigilar la Línea Azul, la frontera de facto de 120 kilómetros entre Líbano e Israel.
Israel ha sostenido durante años que la fuerza de observadores no cumplió su misión, al no impedir que Hezbolá concentrara fuerzas cerca de la frontera israelí. La FPNUL, desplegada en el sur del Líbano desde 1978, actúa como zona de amortiguación entre Israel y Líbano, aunque su presencia no ha evitado nuevos brotes de conflicto.

En un informe al Consejo de Seguridad, Guterres planteó tres opciones para la etapa posterior a la FPNUL, con despliegues que van desde casi 2.000 hasta más de 5.500 efectivos de la ONU. Las alternativas buscan supervisar el alto el fuego, facilitar la distensión, mantener canales de enlace y apoyar a las Fuerzas Armadas Libanesas.
La FPNUL cuenta actualmente con unos 7.500 efectivos de casi 50 países, desplegados en el sur del Líbano cerca de la Línea Azul. Beirut respalda la continuidad de una presencia internacional que facilite la retirada israelí y permita al Estado extender su autoridad sobre todo el territorio, incluido el desarme pendiente de Hezbolá.
China y Rusia apoyan continuidad de la ONU, mientras EE. UU. cuestiona la misión
Varios miembros del Consejo de Seguridad, entre ellos China y Rusia, apoyan una fórmula que evite un vacío de seguridad tras el fin de la FPNUL. El representante chino, Fu Cong, afirmó que el Consejo debe tomar una decisión responsable para garantizar la continuidad de la presencia de la ONU en Líbano.
Estados Unidos e Israel, en cambio, recibieron con satisfacción la votación que fijó el final de la FPNUL. La Administración Trump ha cuestionado la eficacia de las misiones de mantenimiento de la paz de la ONU y ha retenido parte de la contribución financiera estadounidense, lo que ha obligado al organismo internacional a reducir efectivos en distintas operaciones.
La discusión en el Consejo de Seguridad deja abierta una disputa central: cómo aplicar la Resolución 1701, garantizar la soberanía del Estado libanés, impedir el rearme de Hezbolá y evitar que la frontera entre Israel y Líbano se convierta en un frente de guerra permanente.