Sushila Devi lloró en el suelo de su casa en Deoria, al norte de la India, después de que las autoridades le comunicaran que su marido, Shivanand Chaurasia, era uno de los tres marineros muertos en un ataque estadounidense contra un buque frente a las costas de Omán.
Chaurasia viajaba a bordo del petrolero Settebello, con bandera de Palau, junto con otros 23 marineros indios cuando el buque fue alcanzado el miércoles en el marco del bloqueo estadounidense contra los envíos de petróleo procedentes de Irán.
India presentó una segunda protesta ante Estados Unidos por el ataque contra el petrolero Settebello frente a Omán, que dejó tres marineros indios muertos y elevó la presión sobre Narendra Modi.
“Si nos hubiera hablado de los peligros, le habría pedido que volviera”, dijo Sushila Devi mientras mujeres de su familia se reunían para consolarla. “El Gobierno no debería permitir que la gente vaya allí”.
La India dio el viernes el insólito paso de presentar una segunda protesta ante Estados Unidos por el ataque, ocurrido después de más de tres meses de guerra con Irán y en medio de crecientes llamados para proteger a los marineros indios atrapados en el Golfo.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de la India convocó al encargado de negocios de Estados Unidos para transmitirle su “profunda preocupación por el uso de la fuerza letal contra la navegación civil”.
India cuestiona el uso de fuerza letal contra navegación civil

La diplomacia india afirmó que ese tipo de acciones son inaceptables y socavan la seguridad y la estabilidad del comercio marítimo internacional en una región sensible y en un momento especialmente crítico.
El Mando Central de Estados Unidos sostuvo que un avión disparó munición de precisión contra la sala de máquinas del buque después de que la tripulación “incumpliera repetidamente las instrucciones de las fuerzas estadounidenses”.
Washington presentó el ataque como parte de un bloqueo en curso contra los envíos de petróleo procedentes de Irán, impuesto después de que Teherán restringiera drásticamente el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz.
Antes de la guerra, por Ormuz circulaba cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del mundo. La interrupción de esa ruta elevó la tensión sobre armadores, tripulaciones y Gobiernos con marineros trabajando en la zona.
La muerte de marineros indios aumenta la presión sobre Modi

Las muertes provocaron llamados al primer ministro Narendra Modi para que vaya más allá de las protestas diplomáticas. La India es el segundo mayor proveedor mundial de marineros, solo por detrás de Filipinas, de acuerdo con cifras del Gobierno.
La oposición y otros críticos sostienen que el país ha pagado un alto precio por un conflicto en el que no tuvo responsabilidad directa. El jueves, otro buque con 20 tripulantes indios fue atacado, aunque no se registraron muertos ni heridos.
El caso del Settebello colocó a las familias de los marineros en el centro de la discusión pública. Chaurasia era el único sustento de su familia y dejó dos hijos pequeños.
“La India ha respondido con una protesta diplomática rutinaria y aparentes esfuerzos por restar importancia a los ataques”, afirmó Brahma Chellaney, analista de asuntos estratégicos en Nueva Delhi.
El ataque frente a Omán expone el riesgo creciente para las tripulaciones civiles en rutas vinculadas al bloqueo naval contra Irán. Para Nueva Delhi, la muerte de tres marineros indios convierte la seguridad marítima en un problema diplomático directo con Washington.