Al menos 40 personas murieron y decenas resultaron heridas después de que un terremoto de magnitud 7,7 golpeara la costa de Indonesia durante la madrugada del sábado. El fuerte seísmo derribó edificios, causó graves daños y provocó escenas de pánico en una región acostumbrada a movimientos telúricos potencialmente mortales.
Tras el terremoto, las autoridades emitieron una alerta de tsunami y pidieron a quienes vivían cerca de la costa que buscaran terrenos elevados. La advertencia fue retirada posteriormente, después de que la agencia meteorológica indonesia informara de que sus sistemas de vigilancia no habían detectado variaciones significativas del nivel del mar que representaran una amenaza para las comunidades costeras.
De acuerdo con el Servicio Geológico de los Estados Unidos, el movimiento telúrico se produjo a las 5:58 a. M., hora local, a una profundidad de 10 kilómetros (seis millas) en la región indonesia de Flores. El epicentro fue localizado 68 km (42 millas) al nornoroeste de Ende, ciudad situada en la provincia de Nusa Tenggara Oriental.
Hasta la tarde del sábado, la agencia meteorológica había contabilizado 235 réplicas. La más intensa alcanzó una magnitud de 6,2.
Las olas de tsunami alcanzaron hasta 1,61 metros en zonas costeras

Pese al posterior levantamiento de la alerta, las estaciones de control del nivel del mar de la agencia registraron olas de tsunami en varias zonas. En aldeas costeras de las regencias de Manggarai y Manggarai Oriental, las olas llegaron a medir hasta 1,61 metros (5,3 pies). En Maurole, perteneciente a la regencia de Ende, alcanzaron 0,94 metros (3,1 pies).
Videos obtenidos por The Associated Press mostraron las consecuencias en una aldea costera después de que un tsunami de 1,61 metros (5,3 pies) alcanzara el poblado de Ngada, en Manggarai Oriental. El lugar quedó cubierto de lodo y escombros, mientras varios barcos pesqueros terminaron varados en la costa. También se apreciaban daños en la infraestructura y sedimentos acumulados alrededor de las viviendas tras la retirada del agua.
Olas superiores a 0,5 metros (1,6 pies) también fueron detectadas en Bulukumba, en la provincia de Célebes Meridional, y en Sape, dentro de la regencia de Bima.
Rudi Darmoko, jefe de policía de Nusa Tenggara Oriental, señaló que el terremoto ocasionó daños de consideración y provocó el derrumbe de varios edificios. Añadió que los apagones registrados en ciudades y aldeas dificultaban la transmisión de información y complicaban las operaciones de búsqueda y rescate.
“Continuamos con la recopilación de informes sobre daños y víctimas, pero existen interrupciones en las comunicaciones”, afirmó Darmoko.
El jefe policial explicó además que los deslizamientos de tierra provocados por el terremoto en la regencia de Ende habían bloqueado la carretera Trans-Flores. Esta vía montañosa pavimentada, de unos 700 kilómetros (435 millas), atraviesa la isla de Flores desde Labuan Bajo hasta Larantuka.
Los equipos de rescate recuperaron al menos 40 cadáveres
Fathur Rahman, director de la Agencia Nacional de Búsqueda y Rescate, informó de que los equipos de emergencia habían recuperado al menos 40 cadáveres, principalmente en las tres regencias devastadas de Sikka, Manggarai y Manggarai Oriental. Alrededor de 50 personas fueron trasladadas a hospitales, mientras que más de 2000 habitantes de aldeas de la regencia de Nagekeo dejaron sus viviendas y se instalaron en refugios temporales.
Rahman advirtió de que el balance de muertos podría aumentar. Los deslizamientos desencadenados por el seísmo sepultaron o dejaron aisladas numerosas aldeas remotas distribuidas en seis regencias de la isla de Flores.

Según puntualizó, algunas de esas poblaciones quedaron completamente sepultadas. Los daños sufridos por las infraestructuras y la escasez de maquinaria pesada también estaban dificultando las tareas de rescate.
Para reforzar las operaciones de emergencia y el apoyo logístico, las autoridades desplegaron tres helicópteros y un buque de rescate. Los medios también podrían utilizarse para realizar evacuaciones en caso de necesidad, debido a las dificultades de transporte y acceso que presenta Nusa Tenggara Oriental, una provincia formada por numerosas islas.
El temblor se percibió en buena parte de Flores y los primeros informes ya apuntaban a daños graves en distintos puntos.
En la regencia de Sikka, la residente Yohanna Embu contó que el fuerte movimiento dañó varios edificios y llevó a la población, presa del pánico, a dirigirse hacia zonas más elevadas.
“Muchos edificios aquí resultaron dañados. Vi que la sala de espera de la terminal portuaria de Maumere se había derrumbado”, expresó.
El terremoto también sorprendió a los estudiantes del Seminario Mayor de San Pedro, en Sikka, mientras participaban en la misa matutina. El reverendo Guidelbertus Tanga, rector del centro, explicó que los alumnos huyeron cuando se desplomó el techo de un salón de actos. El seminario, conocido localmente como Seminario Ritapiret, se encuentra en Flores, una isla de mayoría católica.
“Nuestros estudiantes y monjas salieron corriendo presas del pánico bajo un techo a punto de colapsar”, narró Tanga. “Al menos un sacerdote sufrió la fractura de una pierna tras saltar desde el segundo piso de un edificio durante el sismo”.
Los informes señalaron asimismo que el terremoto generó pánico en Labuan Bajo, ciudad que funciona como puerta de entrada al Parque Nacional de Komodo, en el este de Indonesia, una de las atracciones más conocidas del país. También se notificaron daños en Bima, en la vecina provincia de Nusa Tenggara Occidental, y en áreas del sur de la isla de Célebes.
Indonesia retiró la alerta de tsunami tras el fuerte terremoto

En las primeras horas posteriores al seísmo, las autoridades indonesias habían activado una alerta de tsunami para determinadas áreas de Nusa Tenggara Oriental, Nusa Tenggara Occidental, Célebes Meridional y Célebes Suroriental. A los residentes se les pidió permanecer lejos de las playas y de las riberas de los ríos. La agencia situó el terremoto submarino, de poca profundidad, cerca de la isla de Flores.
Indonesia está formada por más de 17 000 islas y registra con frecuencia terremotos y actividad volcánica debido a su ubicación en el denominado “Cinturón de Fuego”, un arco de volcanes y líneas de falla que se extiende por la cuenca del Pacífico.
Flores ya había sufrido un desastre de gran magnitud en 1992, cuando un potente terremoto desencadenó un tsunami que causó alrededor de 2500 muertos. La isla forma parte de un conjunto insular situado en la mitad oriental de Indonesia.
En 2018, otro terremoto, de magnitud 7,5, generó un gran tsunami localizado que devastó zonas costeras y causó más de 4400 muertes.
Uno de los episodios más mortíferos ocurrió en diciembre de 2004. Un terremoto de magnitud 9,1 frente a la costa de Sumatra, en el oeste de Indonesia, provocó entonces un tsunami que dejó 230 000 muertos en una docena de países.










