Cazas F-22 Raptor de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y F-15J de las Fuerzas de Autodefensa de Japón volaron en formación durante el ejercicio Valiant Shield 2026, en una muestra de coordinación aérea entre ambos aliados en el Pacífico.
La imagen fue difundida por DVIDS el 26 de junio de 2026 y corresponde a operaciones realizadas el 24 de junio. La información asociada a la fotografía identificó la participación de F-35B Lightning II del Escuadrón 242 de Cazas y Ataque del Cuerpo de Marines de Estados Unidos, un F-22 Raptor del 27.º Escuadrón de Cazas Expedicionarios de la Fuerza Aérea estadounidense y F-15J del 204.º Escuadrón de Cazas japonés. En el encuadre publicado, sin embargo, se distinguen con claridad el F-22 y los F-15J, no el F-35B.
F-22 estadounidenses y F-15J japoneses volaron juntos durante Valiant Shield 2026, en una demostración de integración aérea aliada en el Pacífico.
Integración aérea entre Estados Unidos y Japón

La formación ilustra el tipo de integración que Estados Unidos y Japón buscan practicar en un escenario de grandes distancias, bases expuestas y alta dependencia del reabastecimiento aéreo. El F-22 aporta baja observabilidad, sensores avanzados, capacidad de supercrucero y ventaja en misiones de superioridad aérea. El F-15J, aunque pertenece a una generación anterior, ofrece velocidad, alcance, autonomía para patrullas de combate y capacidad para portar misiles aire-aire.
La combinación permite un esquema de empleo escalonado. Los cazas furtivos pueden operar por delante para detectar, clasificar y ordenar el espacio de batalla, mientras los F-15J aportan persistencia, cobertura aérea y masa de combate. En el Pacífico Occidental, donde la distancia condiciona cada misión, esa distribución de funciones resulta más relevante que una simple comparación entre modelos.
Para Japón, la presencia de los F-15J del 204.º Escuadrón de Cazas indica un grado de integración que va más allá de la participación simbólica en un ejercicio aliado. Operar junto a cazas estadounidenses de quinta generación exige procedimientos compartidos, coordinación del espacio aéreo, disciplina de comunicaciones y confianza entre tripulaciones. En una crisis cerca de la primera cadena de islas, el arco de Ryukyu o el mar de Filipinas, esos factores podrían reducir los tiempos entre la alerta, el despegue, la coordinación bilateral y la entrada en una postura de combate.
Valiant Shield 2026 y operaciones de largo alcance

La participación citada de los F-35B del Cuerpo de Marines añade otra dimensión al despliegue. Por su capacidad de despegue corto y aterrizaje vertical, este modelo puede operar con mayor flexibilidad que los cazas dependientes de grandes pistas. En una campaña aérea en el Indopacífico, su valor no se limitaría al ataque: también puede actuar como plataforma de sensores, fusión de datos y designación de objetivos dentro de una red conjunta.
Valiant Shield 2026 no se limita a vuelos de formación. El ejercicio busca coordinar aeronaves, buques de guerra, submarinos, nodos de mando, aviones cisterna y fuerzas distribuidas a través de miles de kilómetros de océano. En ese entorno, la planificación de combustible, los enlaces de datos, el control de emisiones y el mando conjunto son tan importantes como las prestaciones individuales de cada avión.
La imagen del F-22 junto a los F-15J resume una prioridad operativa concreta: convertir plataformas nacionales distintas en un paquete aéreo común. La eficacia de esa fuerza dependerá de la rapidez con que sus tripulaciones puedan compartir información, asignar funciones y sostener operaciones a larga distancia en un teatro donde la geografía impone buena parte de las reglas.